Los factores que influyen en el bajo
rendimiento escolar están entre ellas la falta de interés por parte de los
estudiantes, falta de acompañamiento de los padres de familia, el ambiente
escolar no es el más adecuado y desmotiva al momento de estar en el aula de
clase. También podemos destacar los diferentes distractores tales como, ruidos
de los automóviles y las personas que transitan por el lugar, hablar en clase
con los demás compañeros, problemas familiares y emocionales lo cual puede
dificultar los resultados del año escolar, (Lesnis, 2020).
2.2.1 Rendimiento escolar
Según Rosero (2018) el rendimiento escolar es la expresión de capacidades y la característica psicológica del estudiante desarrollada y actualizada a través del proceso enseñanza aprendizaje que le posibilita obtener un nivel de funcionamiento y logro académico a lo largo de un período, año o semestre, que se sintetiza en un calificativo final (p.24). El rendimiento escolar no solo considera los elementos cognitivos de los estudiantes, sino que además toma en cuenta las competencias emocionales, las cuales son fundamentales para aplicar los conocimientos en la vida cotidiana, ya que la educación tiene que ser integral para los alumnos. La capacidad de los estudiantes para
adquirir conocimiento depende de varios elementos y factores los cuales pueden
ser interno del sujeto o externo, uno de los elementos más importantes para
determinar el rendimiento escolar de los alumnos es la participación familiar
en las actividades escolares académicos de los alumnos.
Según la UNESCO (2024) “el
rendimiento escolar de los niños se ha convertido en una creciente preocupación
a escala mundial, ya que muchos de ellos deben hacer frente a distintos
desafíos que afectan a su capacidad para tener éxito en la escuela” (párr. 1).
Esta situación puede afectar los grados posteríos y, además, puede traer como
consecuencias problemas económicos y sociales más profundos.
Moreno Treviño y
Cortez Soto (2020) expresa que los componentes familiares más influyentes en el rendimiento no son
los socioculturales o económicos, sino los de la dimensión afectiva o
psicológica, es decir, aunque una buena formación académica de los padres,
especialmente de la madre, y un ambiente cultural positivo favorecen el
rendimiento escolar, son las variables afectivas y relacionales las que
destacan como un factor de rendimiento. (p.12). La familia, como primera institución
educativa, puede constituir diferentes etapas de la escolaridad formal de los
estudiantes, como lo es la alfabetización de los niños, lo cual representa, y
en otros desafíos importantes, por tanto, el apoyo de los padres, madres y/o
tutores, que por lo general puede evitar que los alumnos se puedan quedar
rezagados con respecto a otros.
2.2.1.1 Apoyo Emocional y Motivacional
Cuando los estudiantes son apoyados
emocionalmente por sus seres queridos, esto puede transformar a una personalidad
auténtica y autoestima equilibrada y por tanto estén más motivados en la
realización de sus asignaciones académicas, por lo que el apoyo emocional de
los padres es crucial para el desarrollo académico de los niños. Asimismo, es posible que cuando
estos reciben apoyo en casa, tienen una mayor probabilidad de enfrentar los
desafíos escolares con resiliencia y motivación. Rodríguez (2021) destaca que
"el apoyo emocional de los padres en momentos de estrés o dificultad
escolar fortalece la motivación de los estudiantes y mejora su rendimiento"
(p.22). Es decir que cuando los estudiantes
se sienten apoyados y las familias tienen una participación activa en la
escuela, esto puede ser una gran influencia en el rendimiento escolar y en
enfrentar las diferentes situaciones emocionales de los lo cual puede
contribuir a una educación más integral en donde se consideren tanto las
competencias académicas como las emocionales de los estudiantes.
Dentro de las estrategias de
motivación, se plantean como una idea que puedan ser usadas de manera efectiva
siempre y cuando se consideren algunos elementos pertinentes, como el contexto
escolar, las características de la asignatura, del curso, de los contenidos y
conocimientos previos, del tamaño del grupo, entre otros (Sancho, 2025). La motivación de los estudiantes
puede estar vinculada con el apoyo emocional que le puedan brindar los docentes
y las familias, pues el mensaje que se envía es que su educación es una
actividad importante y, por tanto, se tiene que empeñar y dedicar tiempo al
desarrollar las diferentes actividades desarrolladas en el proceso de enseñanza
y aprendizaje.
2.2.1.3 Ambiente en el hogar
El ambiente en el hogar se define
como el conjunto de factores físicos, emocionales, educativos y sociales que se
desarrollan en el entorno familiar y que inciden de manera directa en el
desarrollo y aprendizaje del niño. Según Ojeda y Guerra (2020), “el ambiente
del hogar incluye las condiciones materiales, las relaciones afectivas y el
clima emocional que rodean al niño en su vida cotidiana, y desempeña un papel
decisivo en su desarrollo cognitivo y socioemocional” (p. 44).
Según Martínez-Pons (2020) “el
ambiente familiar constituye el primer espacio de socialización donde los niños
adquieren habilidades cognitivas, autorregulación emocional y actitudes frente
al aprendizaje” (p. 83). Este ambiente, afirma el autor, modula la relación
entre factores individuales y escolares en el rendimiento escolar o académico
de los alumnos.
Es decir que el ambiente en el hogar
comprende el conjunto de interacciones, normas, valores, afectos, apoyos y
recursos materiales disponibles en el entorno doméstico, que inciden
directamente en el desarrollo cognitivo, emocional, conductual y social de los
niños, niñas y adolescentes.
2.2.1.4 Recursos Educativos y sus beneficios
para los estudiantes
Los fundamentos de un proceso de
enseñanza y aprendizaje efectivo tienen que estar basados en que los recursos educativos beneficien los estudiantes,
por tanto, tienen que ser efectivos y en coherencia con los desafíos sociales que la vida le ofrezca,
además, la enseñanza sociológica, pedagógicas, motivacional, estructuralista de
los recursos didácticos y su influencia en el aprendizaje de los estudiantes.
Bolívar Barragán, et al. (2023)
expresan que los recursos didácticos “son aquellos medios en los que el docente
se apoya al momento de impartir sus docencias los mismos abarcan una amplísima
variedad de técnicas, estrategias, instrumentos, materiales, etc., pizarras
digitales, videos, el uso de Internet, entre otros” (p.34). En tal sentido los
recursos didácticos no solo se limitan a objetos concretos sí que las formas de
uso de estos objetos concretos forman parte especial de dichos recursos.
Asimismo, los recursos educativos favorecen el
desarrollo de las competencias académicas de los estudiantes. Por tanto, es
importante que puedas construir e identificar recursos que faciliten el
desarrollo de las actividades que has planteado. Tus recursos deben ser
contextualizados, estar al alcance de tus estudiantes, promover el autoaprendizaje
y facilitar los procesos de investigación.
Los recursos didácticos son
cualquier material que facilita a los docentes desarrollar sus funciones le
ayuda a explicarse mejor para que los conocimientos lleguen de una forma más
clara a los estudiantes, dentro de estos se pueden mencionar vídeos, libros,
gráficos, imágenes, películas, actividades, y cualquier elemento que se nos
ocurra que pueda ayudar a la comprensión de una idea (Colman, 2019).
En relación a lo anterior, se puede
decir que utilizar recursos educativos efectivos y contar con el apoyo de las
familias puede marcar la diferencia tanto en los procesos didácticos como
emocionales relacionados con el proceso de enseñanza-aprendizaje de los
estudiantes. Esto también puede facilitar que los docentes sean más creativos,
participativos y proactivos en el aula de clases, y por consecuencia, los
estudiantes.
2.2.1.5 Expectativas y Valores
Las expectativas y los valores
familiares respecto al rendimiento escolar de los hijos pueden influir
significativamente en su motivación y esfuerzo académico. No obstante, es
fundamental que dichas expectativas sean realistas y estén alineadas con las
capacidades individuales del niño, ya que una presión excesiva por parte de los
padres podría generar efectos contraproducentes en su desarrollo emocional y en
su desempeño escolar. Según Díaz (2021), "las altas expectativas
familiares pueden ser motivadoras si son alcanzables, pero el estrés asociado
con expectativas poco realistas puede resultar perjudicial para el rendimiento
escolar" (p.31). Es decir que la participación,
expectativas y valoración de los padres tienen que fundamentarse en metas
alcanzables para los estudiantes; cuando los padres se enfocan en que sus hijos
logren objetivos inalcanzables, pueden causar problemas tanto académicos como
emocionales a mediano y largo plazo.
Los valores y expectativas hacia los
hijos no se demuestran diciendo qué son, sino comportándose de forma coherente
y objetiva con ellos, es decir, los padres deben ser modelos para que sus hijos
las puedan aprender y valorar. Es mucho más importante enseñar haciendo que
diciendo y, por lo tanto, los padres deben mostrarlos en toda situación que sea
una oportunidad para ponerlos en práctica (Montagud Rubio, 2020).
Es decir que las expectativas que
los padres tienen de sus hijos tienen que partir de un sentido práctico no
teórico, siendo más modelos a seguir que teóricos al enseñar, esto también se
aplica a los docentes los cuales tienen que práctica con el ejemplo cuando se
trata de poner metas a sus estudiantes.
2.2.1.6 Participación de los Padres en la
Escuela
La participación de los padres en
los procesos educativos puede ser determinante para el éxito académico de sus
miembros. En este sentido, Leithwood (2019) manifiesta que “la participación
activa y frecuente de las familias es aquella en la cual los padres expresan su
firme interés, disposición, voluntad por los temas relacionados con la
educación de sus hijos” (p. 35).
Las informaciones anteriores,
respecto a la participación de las familias en la escuela, es pertinente
mencionar su compromiso con la educación de sus hijos, por lo cual, es
fundamental tomar en consideración que los distintos aspectos relacionados con
los estudiantes, para la toma de decisiones informadas sobre el rendimiento
escolar de los alumnos, pues esto, puede impactar de manera determinante en la
calidad educativa.
Motivar los padres para que puedan
integrar en las tareas escolares de sus hijos es fundamental las razones son
porque el proceso de enseñanza y aprendizaje de los alumnos requiere de un
desarrollo de conocimientos integrales donde partición activa de todos los
actores de los proyectos educativos, por tanto, las escuelas tienen que crear o
diseñar y apliquen estrategias pedagógicas que la aplicarlas promuevan estas
acciones.
Desde otras perspectivas, la
participación de los padres en los centros educativos requiere un alcance
activo de los miembros de las familias, lo cual puede favorecer que los
estudiantes asuman un rol más colaborativo, a través de la participación con
las familias se pueden lograr identificar situaciones problemáticas y diseñar
alternativas de solución.
En este sentido, Coll y Colomina
(2018) sostienen que “las tomas de decisiones por parte de las familias
constituyen un componente esencial dentro de la práctica pedagógica, en tanto
incentivar la implicación activa del alumnado su proceso formativo permite la
dinámica colaborativa y la resolución conjunta de los desafíos con el propósito
de diseñar y desarrollar aprendizajes significativos” (p. 65).
Las informaciones anteriores,
permiten afirmar que la toma de decisiones constituye un elemento fundamental
dentro del enfoque pedagógico contemporáneo, en lo que tiene que ver con la
participación de las familias en las escuelas especialmente mediante la
colaboración, la indagación y las tomas de decisiones conjuntas.
Por otra parte, Fernández (2021)
resalta que “el proceso de toma de decisiones compartida pacíficamente
incluyendo las familias, se configuran como un eje central del aprendizaje de
los estudiantes, ya que parte de una problemática auténtica y contextualizada”
(p. 55). Es decir, que este enfoque requiere de la participación consciente de
los padres en la búsqueda resolución viables y a la colaboración de las
propuestas que respondan a la realidad del centro educativo.
En este sentido, el aprendizaje de
los estudiantes se fortalece cuando se fomenta la intervención activa de las
familias en las tomas de decisiones en la escuela, lo cual permite un enfoque
didáctico centrado en la participación de todos los miembros, impulsando la
exploración de alternativas y la creación de proyectos orientado a las
necesidades reales de los estudiantes.
Asimismo, Garrido y Méndez (2019)
argumentan que “estimular el trabajo cooperativo, el pensamiento creativo y la
innovación con la participación de los padres, madres y/o tutores permiten
construir estrategias que los alumnos desarrollen competencias analíticas,
investigativas y resolutivas” (p. 54). Esto implica que la adopción de enfoques
estratégicos dentro del entorno educativo favorece la colaboración entre pares,
el surgimiento de ideas novedosas y la implementación de programas innovadores.
Finalmente, Zabala (1020) plantea
que la participación de las familias en el ámbito escolar “debe entenderse como
un proceso que abarca la planificación, ejecución y evaluación de las
iniciativas pedagógicas, orientadas a desarrollar en los alumnos competencia
necesaria para afrontar escenarios complejos” (p. 45).
En otras palabras, cuando las
familias se integran activamente a la dinámica educativa, esto permite que se
puedan implementar modelos formativos que contemplen desde la concepción hasta
la valoración de las actividades de una manera conjunta, con el propósito de
fortalecer habilidades que habiliten a los alumnos para desenvolverse ante
situaciones desafiantes de la vida cotidiana.
2.2.2 Estrategias institucionales de
fomento a la participación familiar
La participación de las familias en
las actividades curriculares tiene que estar fundamentada en buenas estrategias
que les permitan a los estudiantes aumentar su pasión y motivación y que puedan
ser efectivas y realmente puedan ser un aporte a la educación integral de los
estudiantes los cuales puedan utilizarse en situaciones de la vida cotidiana.
Por tanto, los centros educativos tienen que
diseñar estrategias institucionales basadas en las características de las
familias que pertenecen a la escuela y de esta manera verificar si su
participación influye en el desarrollo académico de sus estudiantes.
Meza-Rodríguez y Trimiño-Quiala (2020) manifestaron que:
La familia es la institución base de
cualquier sociedad humana, la cual da sentido a sus integrantes y, a su vez,
los prepara para afrontar situaciones que se presenten. En cuanto al contexto
educativo, cuando los padres se involucran en la enseñanza de sus hijos, ayudan
en las tareas reforzando el proceso de aprendizaje que toma lugar en el aula, e
interactúan con los niños de manera planificada, el rendimiento se eleva.
(párr. 12)
Cuando se habla de estrategias
institucionales de fomento a la participación familiar, se tiene que considerar
la comunicación efectiva entre ellas, la formación de las familias sobre la
importancia de integrarse en las escuelas, la participación en los órganos de
gestión escolar para que estos se sientan parte importante de todos los
procesos.
2.2.2.1 Escuelas para Padres
Como ya se ha mencionado, la
participación de las familias en los centros educativos es fundamental, y la
escuela de padres es una de las estrategias más funcionales para fomentar la
integración de información entre el departamento de orientación y psicología y
los padres. Esto permite que se desarrollen relaciones funcionales entre la
escuela y las familias; los contenidos impartidos en esta están relacionados
con experiencias cotidianas de crianza y valores.
Los conocimientos impartidos en las
escuelas de padres les permiten a los padres, madres y tutores desarrollar
diversas competencias y habilidades que les pueden permitir la resolución de
problemas familiares y apoyar a sus hijos e hijas en el proceso de enseñanza y
aprendizaje en los centros educativos lo cual es indispensable para el
aprendizaje significativo.
Desde una perspectiva educativa
integral, la escuela para padres forma parte de una herramienta fundamental
dentro del sistema educativo actual, ya que esta es un espacio diseñado para
promover el desarrollo de competencias en lo que tiene que ver con la crianza
dirección y vida de sus hijos mediante estrategias orientadas al acompañamiento
afectivo de los procesos de enseñanza aprendizaje.
Según Cárdenas (2020) la escuela de
padres “es un tipo de estrategia que fomenta la formación y reflexión de los
padres sobre aspectos que tienen relación con la función parental, como la
educación de los hijos, el cuidado y la atención requeridos para su sano
desarrollo académico mediante una crianza positiva y sin violencia” (p.2).
Es decir, que por medio de las
escuelas para padres las familias pueden tener acceso a informaciones
relevantes sobre las prácticas de crianza positiva, mecanismo de apoyo
afectivos y técnicas para fomentar la autoestima y el desarrollo integral de
los niños en un contexto libre de violencia.
Esta dinámica formativa no sólo fortalece
las capacidades individuales de los padres, sino que también posibilitan el
establecimiento de una agente apoyo entre ellos, donde pueden compartir sus
experiencias y transformar estas en aportes para la construcción de saberes
colectivos. En este sentido, las escuelas para padres deben ser comprendidas
como espacios pedagógicos complementarios consolidan el vínculo entre la
escuela y las familias.
Asimismo, integración de este tipo
de programas permite, entre otros aspectos mejorar los canales de comunicación
entre las escuelas y las familias, facilitando la integración de una forma más
fluida, directa y empática de los padres en el proceso de enseñanza-aprendizaje
y de esta forma, las escuelas de padres promueven la participación activa y
consiguiente lo cual va a repercutir proceso educativo positivo para sus
hijos. Los padres son los primeros y
principales responsables de la educación y crianza de sus hijos, pero tienen
que tener los conocimientos necesarios para tales funciones. En este sentido
Fernández (2024) al analizar los beneficios de las escuelas para padres,
identifica cinco elementos claves que justifican su implementación como una
política educativa transversal:
Primero destaca la creación de una
comunidad de apoyo entre familias, segundo señala la importancia del
aprendizaje continuo de los padres desarrollando habilidades para acompañar las
distintas etapas del crecimiento de sus hijos tercero se refiere al
fortalecimiento de las habilidades de la comunicación lo cual es fundamental
procesos pedagógicos cuarto, destaca el papel de la formación parental como un
mecanismo para prevenir conducta de riesgos y promover valores entre los
estudiantes y por último sable en el proceso escolar. (p.3)
Las informaciones anteriores
permiten afirmar que la implicación activa de las padres madres y/o tutores en
los procesos de enseñanza aprendizaje y dentro de las dinámicas escolares se
fortalece por medio de la participación en las escuelas de padres ya que esta
contribuye a factores que determinan la mejora del rendimiento escolar, al
facilitar la relación más fluida y colaborativa hogar y las escuelas.
2.2.2.2 Reuniones pedagógicas
participativas
Se refiere al involucramiento activo
de los padres y otros miembros de la familia en el proceso educativo de los
niños, tanto en el hogar como en la escuela. Este concepto engloba una variedad
de actividades, desde ayudar con las tareas escolares hasta asistir a reuniones
de padres y colaborar en la toma de decisiones sobre la educación de los hijos.
Según Mendoza-Santana y
Cárdenas-Sacoto (2022) las reuniones familiares implican “la interacción entre
familias, escuelas y la comunidad, que tiene como objetivo apoyar y mejorar el
aprendizaje y el desarrollo de los estudiantes” (p.22). En este sentido, la
reunión pedagógica familiar no se limita solo a la supervisión académica, sino
que también incluye el apoyo emocional y la motivación, que son factores
esenciales para el éxito académico de los estudiantes.
Es posible que involucrar las
familias en Escuela Profesor Salvador Padilla, contribuya al desempeño escolar
de los estudiantes, pues promover una mayor participación de las familias en
reuniones pedagógicas participativas se asocia con mejores resultados
académicos de los estudiantes y, asimismo, una mayor asistencia y una actitud
más positiva de los padres hacia la escuela (Meza-Rodríguez y Trimiño-Quiala,
2020).
La familia tiene una función
fundamental en el desarrollo integral de los estudiantes. Según Universidad
Internacional de La Rioja UNIR (2021) “la reunión de la familia en el ámbito
escolar constituye una herramienta vital para la mejora educativa, ya que
influye directamente en el rendimiento y desarrollo personal del estudiante”
(p.8). Destacar que una familia involucrada crea un entorno de apoyo que
fortalece el compromiso y la motivación del estudiante.
La reunión familiar se traduce en
una relación estrecha entre padres y escuela, donde se intercambia información
y se toman decisiones conjuntas en beneficio del proceso educativo. Este tipo
de participación no solo se limita al apoyo en las tareas escolares, sino que
también abarca la asistencia a reuniones, la colaboración en actividades
escolares y el acompañamiento en el desarrollo emocional y conductual del niño.
2.2.2.3 Comunicación escuela-familia
multicanal
La comunicación efectuada entre la
escuela y las familias tiene que permitir que los docentes logren el
intercambio de valores, de conocimientos, de reconocimientos; entre otros
aspectos importantes, estos ameritan que exista una comunicación de calidad en
el entorno educativo, pues esto puede ser fundamental para desarrollar
relaciones entre la familia y la escuela (Calderón et al., 2018).
Según Atlassian (2023) “el vínculo
entre la escuela y las familias implica establecer canales eficaces de
intercambio de información que permitan abordar asuntos relevantes de manera
colaborativa, con el propósito de alcanzar objetivos compartidos” (párr. 5). Es
decir, que esta práctica debería estar normalizada en el entorno educativo; en
muchos casos no se lleva a cabo de manera sistemática, lo que evidencia una
necesidad de fortalecer una cultura de diálogo en las escuelas.
En este mismo sentido, se puede
decir que la comunicación multicanal entre los centros educativos y la familia
con estas técnicas favorece la participación continua de los padres, madres y/o
tutores en los procesos educativos. Este tipo de comunicación no sólo
posibilita el flujo de informaciones de una forma más dinámica y asequible,
sino que también permite construir relaciones de responsabilidad y de confianza
mutua entre los actores del proceso educativo.
Según Del Pilar (2021) la
comunicación entre escuela y familia “es fundamental para el crecimiento
positivo de sus hijos y para lograr esto tiene que existir respeto y educación
en ambos. Cuando la comunicación es positiva entre padres e hijos existe esta
falta de comunicación” (p.11). es decir que la relación de ambos mejore en casa
y tenga mejor calidad vida, se pide a los padres que pongan mucho entusiasmo.
Las familias tienen que estar
interesada de verdad por sus hijos y para que estos se le tienen que ser los
primeros para impulsar este cambio, en dar ejemplo que los hijos vean el
interés en ello que tienen por mejorar y así poder tratar a los hijos como lo
que son, unas personas. Los padres deben motivar a los hijos a ayudarlos, deben
hablar con ellos para que sepan cómo ser felices.
Uno de los principales obstáculos
para la participación de los padres es la falta de tiempo, debido a que muchos
padres no se pueden integrar en las actividades extracurriculares, ya que
tienen responsabilidades laborales y compromisos personales. Muchas veces
también, los padres tienen horarios laborales extensos, lo que les dificulta
asistir a estas actividades, realizar seguimientos a las tareas académicas de
sus hijos o incluso participar en actividades extracurriculares.
Según Gómez (2020), la integración
familiar en actividades extracurriculares “puede ser afectada por la sobrecarga
de trabajo y la falta de tiempo libre de los padres; son factores determinantes
en la baja participación en las actividades educativas de sus hijos" (p.
118). Este obstáculo es especialmente prevalente en familias donde ambos padres
trabajan a tiempo completo o en aquellos hogares con un solo proveedor de
ingresos.
La corresponsabilidad que las
familias en las actividades o tareas extracurriculares tienen tiene una gran
relación con la educación de sus miembros y está determinada por las
estrategias utilizadas por los centros educativos, por lo que estas tienen que
dinamizar y diseñar acciones de modo intencional, a través de esfuerzos
concertados, cuyo resultado final sea el fortalecimiento de las familias como
actores participantes en los procesos escolares (Ministerio de Educación del
Ecuador, 2019).
2.2.2.5 Comités o consejos escolares con
representación familiar
La participación de las familias en
comités y consejos escolares es fundamental para la educación de sus hijos,
pues es un factor crucial que puede influir de manera significativa en el nivel
académico y en el desarrollo personal de los estudiantes, ya que, cuando los
padres y otros miembros de las familias se involucran activamente en el proceso
educativo, los niños tienden a asistir con mayor frecuencia y más motivados a
las escuelas.
Meza‐Rodríguez y
Trimiño‐Quiala (2020) los comités o consejos escolares con representación
familiar “son espacios organizativos dentro de los centros educativos que
tienen como propósito la participación activa de los padres, madres y/o tutores
y otros miembros de la familia en la gestión y toma de decisiones” (p. 22). Es
decir que estos órganos tienden a estar compuestos no solamente por los padres,
sino también por docentes, directivos y otros miembros de las familias y de la
comunidad en general.
Los comités o consejos escolares
tienen como función principal la participación de los padres en las tomas de
decisiones tanto de las actividades curriculares como extracurriculares, el
fomento de la comunicación efectiva, la promoción de actividades y programas de
participación de los miembros de las familias, la representación de los
intereses de las familias, el apoyo de los aprendizajes de los estudiantes en
el hogar, entre otras (Bartau Rojas et al. 2019).
Considerando las informaciones
anteriores, el jueves los consejos escolares tienen un papel fundamental en la
promoción de la participación de las familias y, por consecuencia, en la mejora
del rendimiento escolar de los estudiantes, ya que, al poder facilitar su
participación en las tomas de decisiones, la comunicación efectiva, el apoyo de
los aprendizajes, entre otras, esto puede crear un entorno educativo más
inclusivo y colaborativo.
2.2.3 Participación activa de las familias
en el proceso de enseñanza-aprendizaje
Aunque la participación activa de la
familia en el proceso de enseñanza-aprendizaje es fundamental para el éxito
académico de los estudiantes, existen diversos obstáculos que dificultan que
los padres se involucren plenamente en la educación de sus hijos. Estos
obstáculos pueden ser de índole estructural, social, emocional o incluso
económica, y varían dependiendo del contexto familiar y cultural. Según Menam
(2021)
La participación de las familias en los procesos escolares es el
involucramiento directo y significativo de los padres y otros miembros de las
familias en las actividades escolares con el objetivo de apoyar a sus hijos en
el desarrollo tanto académico como personal, por tanto, esta tiene que ir más
allá de la simple asistencia a reuniones o eventos escolares implica
involucrarse directamente en el proceso de enseñanza aprendizaje de los
estudiantes. (p.17)En relación a lo anterior se puede
decir que en el contexto de la escuela profesor Salvador Padilla, la
participación activa de las familias en los puede ser un factor fundamental
para determinar académico, involucra las familias en estos procesos crear un
entorno de aprendizaje colaborativo y enriquecedor lo cual beneficia los
estudiantes de manera individual y puede fortalecer la comunidad educativa en
su mediante el apoyo de los miembros de las familias.
Para Lazo Martínez et al. (2024), la
participación activa de los padres en el proceso de enseñanza y aprendizaje “es
un componente esencial para el éxito educativo de los estudiantes". Al
comprometerse y trabajar en equipo con la escuela los miembros de las familias
pueden ayudar en la creación de un entorno educativo integral para sus hijos”
(p.35).
En otras palabras, el compromiso y
la colaboración de los padres en la escuela pueden contribuir de manera
significativa al aprendizaje de los estudiantes, creando un entorno de
aprendizaje, apoyando el desarrollo integral de los alumnos y fomentando el
compromiso y la colaboración entre los miembros de las familias y los centros
educativos.
2.2.3.1 Comunicación Regular con los
Docentes
La comunicación regular de los
miembros de las familias con los docentes puede considerarse como muy
importante, pues esta puede ser la participación de las familias en las
actividades escolares, por lo que es necesario implementar una serie de
alternativas estratégicas que fomenten el compromiso entre los docentes y los
pudientes padres.
Asimismo, este es un proceso que se
vuelve esencial, ya que puede orientar tanto al maestro como a los alumnos
respecto a la importancia de la intencionalidad en el momento de cara a
comenzar, considerando factores como el contexto, el momento adecuado y la
manera más pertinente para las cosas de una manera efectiva y respetuosa.
En este sentido, los centros
educativos tienen la posibilidad de organizar espacios formativos,
conferencias, talleres, charlas que promuevan la mejora constante de las
competencias comunicativas entre todos los actores de la comunidad educativa
para desarrollar procesos de aprendizajes más significativos para los
estudiantes.
Según lo planteado por Campozano
Alcívar et al. (2024) la comunicación regular con los docentes “puede
contribuir significativamente a sensibilizar sobre la necesidad de regular sus
emociones, elegir el entorno adecuado para la conversación y adoptar un
lenguaje amable y claro” (p.22). Es decir, que regularizar las emociones se
convierte en un componente fundamental para una comunicación pedagógica
efectiva, empática y constructiva.
Asimismo, las escuelas tienen el
deber de implementar estrategias efectivas que consoliden el rol de los
docentes, dictadores del diálogo con las familias, que hay que considerar que
esto requiere de un enfoque integral que no sólo se limita a informar sobre
tales sesiones u otros temas propios de los docentes, sino que también se
promueven la integración horizontal y la toma de decisiones compartida entre
ellos y los padres.
Un elemento importante a destacar en
este proceso es la escucha efectiva, la cual tiene que convertirse en práctica
fundamental tanto para los docentes como para los miembros de las familias.
Desarrollar este tipo de habilidad implica prestar atención genuina y formular
preguntas abiertas donde se puedan considerar las emociones de los demás,
fomentando la comunicación conjunta y la resolución de problemas comunes.
La comunicación regular con los
docentes es un proceso que debe contemplar mecanismos de seguimiento
individualizados para brindar apoyo a quienes presenten mayores dificultades,
por lo que se hace necesario que los organismos responsables, como el
Ministerio de Educación, diseñen estrategias de monitoreo y acompañamiento
sistemáticos que fortalezcan la cultura mediada entre todos los actores
educativos (Bernal et al. 2022).
2.2.3.2 Apoyo en las tareas escolares
El modelo de Involucración Parental
Epstein sugiere que la involucración de los padres en la educación de sus hijos
es multidimensional e incluye la comunicación, la colaboración con la escuela y
el apoyo en el hogar. Estos modelos enfatizan la importancia de la
participación activa de los padres en el proceso educativo para promover el
éxito académico (Mena-Hernández, 2024).
En relación a lo anterior, se puede
decir que este modelo, al poner énfasis en la importancia de la comunicación y
el apoyo en el hogar por parte de los miembros de las familias, ofrece
informaciones sólidas para entender cómo la participación de los padres puede
promover el éxito académico de sus hijos. Por tanto, en el centro educativo,
profesor Salvador Padilla, se tienen que considerar estos modelos en los
procesos de enseñanza y aprendizaje.
Cabero Almenara y Palacios-Rodríguez
(2021) indican que el apoyo de las familias en las tareas escolares “se refiere
al acompañamiento sistemático que brindan a sus hijos generalmente fuera del
horario escolar con el objetivo de reforzar los contenidos y actividades
académicas desarrolladas por los maestros en los centros educativos” (p.12).
Es decir que el apoyo de las
familias puede influir positivamente en el rendimiento escolar de los estudiantes;
esto no sólo refuerza el aprendizaje académico, sino también puede fortalecer
el vínculo entre la escuela, los miembros de las familias y los estudiantes,
creando un entorno más propicio para el éxito educativo de los niños.
2.2.3.3 Participación de las familias en actividades
escolares
La participación de los padres de
familia en actividades escolares de sus hijos se puede hacer por medio de
distintas formas, pero la más efectiva es creando lazos de conexiones, las
cuales pueden ser mediante las relaciones oportunas, que se fundamentan en una
vista funcional que no se trata de incentivar la figura de las familias, sino
de estar preparados para integrarlos y a dialogar cuando las circunstancias así
lo habilitan.
Asimismo, las relaciones pueden ser
convenientes, fundamentándose en una mirada estratégica, porque los maestros
organizan sus actividades escolares y tienen que considerar que la presencia y
la colaboración permanente a los miembros de las familias realizar un aporte
para alcanzar los aprendizajes que han sido planificados y las relaciones
requeridas, ya que la educación es una propuesta que apoya el desarrollo de los
estudiantes en todos sus proyectos de vida (Ramírez García, 2021).
Es decir que los miembros de las
familias son las primeras personas en la formación de los estudiantes; en
tanto, escuelas como la Profesor Salvado Padilla tienen que crear relaciones
largas, fuertes y de apoyo mutuo para poder desarrollar procesos de enseñanza y
aprendizajes integrales en donde se puedan desarrollar aprendizajes tanto
cognitivos como emocionales. En este sentido, afirma Cejas (2018) que:
Una gestión educativa funcional busca: a) El desarrollo de una
cultura democrática, organizativa y eficiente que tenga responsabilidades
definidas, con autoridades que motiven la participación y la comunicación de
los actores de toda la comunidad educativa. b) Conducir las distintas acciones
para el logro de metas y objetivos. c) lograr que cada miembro de la comunidad
educativa pueda cumplir con sus funciones. d) evaluar todos los procesos y
resultados del servicio educativo e identificar deficiencias, logros, y
soluciones creativas que optimicen el quehacer educativo. (p. 225)
Uno de los desafíos más difíciles
para los centros educativos en lo que tiene que ver con la relación de los
miembros de las familias con las escuelas es que los padres, madres o tutores
dediquen el tiempo para participar en las actividades escolares de sus hijos,
debido a que muchas familias tienen poco tiempo entre el trabajo y la educación
de sus hijos (Muñoz y Arias 2020).
Lo anterior permite inferir la
importancia que tiene la participación de los miembros de las familias en las
escuelas y las actividades curriculares. En la República Dominicana se han
diseñado algunos programas llamados a integrar los padres en los procesos de
aula, tales como la Asociación de Padres, Madres y Amigos de la Escuela
(APMAE), Escuela de Padres, entre otros, que tienen el objetivo de integrar las
familias en las escuelas y que apoyen a sus hijos fuera de estas.
Santa Cruz (2018) dice que las
actividades curriculares “son las que están incluidas en tu programa de
estudios y son obligatorias para obtener tu título. Asimismo, las actividades
extracurriculares son voluntarias y permiten explorar intereses y pasiones
fuera del aula, complementando la formación académica” (p.18).
En otras palabras, la participación
de los miembros de las familias en actividades escolares es esenciales para la
aplicación o prácticas académicas que se desarrollan en los centros educativos
a los fines de que los estudiantes puedan alcanzar sus objetivos académicos y
obtener aprendizajes que tengan significados para los estudiantes y que les
permita la resolución de problemas y la aplicación sus vidas cotidianas en diversas
situaciones que se les presenten.
2.2.3.4 Fomento de la Lectura y el Aprendizaje
en el Hogar
Leer un libro no sólo significa
nuevos conocimientos, experiencias y una magnífica herencia; también la
lectura, impulsada desde el hogar, puede permitir que los niños fortalezcan
tanto su desarrollo cognitivo como emocional. La lectura en el hogar puede
transmitir cultura, ciencia y literatura en los diferentes aspectos del ser
humano. En este sentido, Rivera Díaz (2022) expresa que:
Para poner en acción la mente y sacar el máximo provecho a la
inteligencia, no hay mejor aliada que la lectura. Leyendo se recibe valiosa
información y conocimientos de todo tipo y se fomenta la cultura. Pero eso no
es todo: fomentar la lectura es fomentar la creatividad, la participación
activa y la imaginación en los niños, jóvenes y adultos. (párr. 1). En relación a lo anterior, se puede
decir que la lectura en casa es tan importante ya que permite la adquisición de
nuevos conocimientos, el desarrollo de la creatividad, la participación activa
de los estudiantes, convirtiéndose en una estrategia fundamental para apoyarlo
en el desarrollo educativo y personal de los niños, mejorando tanto su
rendimiento académico como su desarrollo personal y fortaleciendo los vínculos
familiares.
Según Molina Gutiérrez y Rendón
(2019), el fomento de la lectura y el aprendizaje en el hogar “hace referencia
a las acciones y estrategias que los miembros de las familias implementan para
promover y facilitar las prácticas de la heredera y el aprendizaje continuo
dentro del entorno de su hogar” (p.22). Es decir, que el esfuerzo y la
efectividad de los miembros de las familias en crear un ambiente que estimule
el hábito de la lectura, el acceso a materiales educativos y la participación
de los estudiantes en su propio aprendizaje puede crear en estos un aprendizaje
significativo que les sirva para la vida.
2.2.3.5 Involucramiento en la toma de
decisiones escolares
Los miembros de las familias tienen
un papel fundamental en el proceso de aprendizaje de los estudiantes; así pues,
el desarrollo de estrategias pedagógicas que promuevan la planificación,
ejecución y evaluación de los procesos de aprendizaje los cuales deben integrar
acciones centradas en la investigación de la resolución de problemas, con el
objetivo de poder promover la participación activa del estudiantado y de las
familias en los procesos de la toma de decisiones dentro de la escuela.
La manera para que los padres se
involucren tiene que implicar la participación de todos los miembros, tanto de
las familias como de las escuelas, y que trabajen en colaboración con los
miembros del equipo de gestión con el objetivo de reconocer las problemáticas,
indagar en sus causas y sus características para formular propuestas de
solución y desarrollar procesos que respondan de manera efectiva las
necesidades de los estudiantes.
Coll y Colomina (2018), manifiestan
que la toma de decisiones “es una parte importante dentro de la pedagogía, la
cual promueve la participación activa de los estudiantes en su propio proceso
de aprendizaje a través de la investigación y el trabajo en equipo para la
resolución de problemas y la creación de productos” (p.65). En otras palabras, involucrar a los
miembros de las familias en las prácticas escolares refleja cómo los alumnos
pueden ser agentes activos de su propio aprendizaje, convirtiendo este enfoque
no sólo en uno de los mejores para la mejora de los resultados académicos, sino
también para el desarrollo de habilidades para la vida.
Fernández (2021) expresa que
la toma de decisión de manera “requiere que las familias contribuyan en todas
las actividades del centro lo cual constituye un componente fundamental del
proceso de enseñanza aprendizaje, lo que implica un comportamiento activo de
las familias en el proceso de enseñanza aprendizaje” (p.55). Con miras al fortalecimiento del
aprendizaje estudiantil es fundamental que los padres se integren activamente
en los procesos de toma de decisión escolar. Esta participación no sólo
contribuye a la construcción de una cultura de participación educativa, sino
que también favorece en la creación de un entorno de aprendizaje más inclusivo
y contextualizado. Por lo que se requiere que también los alumnos se
involucren.
Según Garrido y Méndez (2019)
expresan que las tomas de decisiones se pueden fomentar a través de
“estrategias pedagógicas que fomenten el trabajo en equipo, la creatividad y la
innovación, y que permitan a los estudiantes desarrollar habilidades mediante
la participación de los miembros de la familia, el análisis y la resolución de
problemas” (p.54).
En otras palabras, la implementación
de estrategias que fomenten el involucramiento de los padres en las tomas de
decisiones se presenta desde una perspectiva educativa. La participación
familiar en el ámbito escolar puede entenderse como una estrategia que fomenta
el trabajo colaborativo, estimula el pensamiento creativo y además favorece la
incorporación de un enfoque innovador.
La participación de los miembros de
la familia no sólo puede favorecer los procesos de aprendizaje, sino que
también puede facilitar el desarrollo de habilidades de pensamiento crítico y
analítico y competencias para poder resolver conflictos por parte del
estudiantado. De esta manera, se puede propiciar un aprendizaje activo y
contextualizado que responda a las necesidades y a las demandas de la educación
actual.
En este sentido, Zambrano (2020)
sostiene que el comportamiento de las familias en las tomas de decisiones
escolares “consiste en la planificación, ejecución y evaluación de las
actividades por parte de los centros educativos, con el objetivo de desarrollar
habilidades y competencias que les permitan a los estudiantes enfrentar
situaciones complejas” (p. 45). A partir de esta concepción, la
integración de los miembros de las familias en las tomas de decisiones puede
ser interpretada como un enfoque que involucre la formulación, realización y
valoración de diferentes proyectos en donde estén implicados los alumnos, con
la finalidad de potenciar destrezas académicas y emocionales que les permitan
enfrentar de forma efectiva los problemas de la vida cotidiana.
La educación continua de los padres
en temas educativos de sus hijos tiene que ser el objetivo principal de los
centros educativos; para lograr este propósito, se tienen que considerar muchos
elementos que pueden determinar el éxito o no de los procesos de enseñanza y
aprendizaje. Uno de los aspectos más importantes para obtener buenos resultados
académicos es el hecho de diseñar diversas estrategias como charlas,
conferencias, talleres, entre otros.
Con relación a lo anterior, Guzmán Montero
(2022) expresa que la formación de los padres se refiere a los “conocimientos
que adquieran y que pueden ser positivos y beneficiosos para la enseñanza y el
aprendizaje de los estudiantes, permitiendo instruir a una persona para su
bienestar y el de los demás” (p.9). Este concepto se enfoca en resaltar
que los procesos educativos para padres tienen que centrarse en temas
pertinentes en donde puedan adquirir los conocimientos y competencias
necesarias para apoyar a sus hijos a tener un buen desarrollo académico, lo
cual se refleja en buenos resultados tanto en sus calificaciones como en sus
aportes a la sociedad. Por otra parte, para que exista
calidad en la educación continua de los padres, se tienen que dar algunos
indicadores propios de esta; entre ellos, eficiencia y pertinencia de los
contenidos, es decir que estén acordes con las necesidades y problemáticas
comunes en las familias y buenos resultados de estos contenidos, lo cual se
puede ver influenciado por una buena relación entre la escuela y las familias.
2.2.3.7 Creación de una red de apoyo
Las redes de apoyo familiar o
comunitarias también son un factor que limita la participación de los padres en
la educación. En familias donde no existen abuelos, tíos u otros miembros que
puedan ayudar con el cuidado de los niños o con las tareas escolares, los
padres pueden sentirse abrumados y, por ende, menos dispuestos a involucrarse
en la escuela.
Las redes de apoyo entre padres
pueden proporcionar a los miembros de las familias un sistema de recursos
emocionales, informativos y prácticos, en este sentido, según Martínez (2023)
sostiene que "la falta de redes de apoyo social puede hacer que los padres
se sientan aislados y estresados, lo que reduce su capacidad de participación
activa en la vida escolar de sus hijos" (p. 198). Es decir que la falta de apoyo entre
los padres puede tener un efecto perjudicial en la capacidad de estos para
participar activamente en las actividades escolares, ya que esto puede crear
diversos problemas, los cuales requieren un informe multifactorial que incluya
el desarrollo de redes de apoyo, la provisión de recursos educativos, entre
otros elementos, para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje de los
estudiantes.
Una red de apoyo de padres se
refiere a las personas que pueden ofrecerle apoyo emocional y práctico. Es
bueno que los padres sepan que todos necesitan apoyo en algún momento, y que
está bien pedirla cuando es necesario, esto le puede ayudar a los miembros de
las familias a acercarse a otros cuando necesite apoyo, (Patino, 2021).
2.2.4 Interacción familia-docentes e
incidencia en el rendimiento escolar
La interacción positiva y el apoyo
en el hogar y en la escuela pueden ser factores cruciales para el desarrollo académico
y personal de los estudiantes, ya que esto puede tener un impacto significativo
en los procesos de enseñanza-aprendizaje, debido a que están relacionados con
la comunicación efectiva, la participación de los padres, el apoyo al
aprendizaje de los estudiantes y la creación de un entorno educativo acorde con
sus necesidades, entre otros beneficios.
La integración entre los miembros de
las familias y los docentes puede incidir de manera determinante en el
rendimiento académico de los estudiantes, pues esta hace referencia a la
comunicación, colaboración y apoyo entre los padres, madres y/o tutores de los
estudiantes y los profesores y demás personal del centro educativo. Esta
relación es fundamental para el desarrollo educativo y emocional de los alumnos
(Delgado, 2019).
En relación a lo anterior, se puede
decir que la integración entre familia y docentes es un elemento fundamental
para el desarrollo de competencias académicas en los estudiantes. Al analizar y
aplicar estrategias que fomenten la participación de los miembros de las
familias, estas se pueden ver involucradas en todos los procesos que se
desarrollan en el centro educativo.
2.2.4.1 Retroalimentación académica
La retroalimentación académica
depende de varios elementos; entre ellos, que esta tiene que ser bien detallada
y enfocada en temas concretos para trabajar a los estudiantes, tiene que
hacerse en un momento oportuno para que tenga efectos positivos en la tarea
realizada, el docente debe de hacerla de una forma positiva, equilibrada y
orientada a la resolución del problema que presente el estudiante.
Según Cáceres (2021), la
retroalimentación académica “es un procedimiento fundamental en los procesos
educativos; esta consiste en ofrecer informaciones específicas, claras y
constructivas a los alumnos sobre su desempeño académico en las diversas tareas
desarrolladas en las prácticas educativas” (p.11).
Es decir que, en la
retroalimentación académica de los estudiantes, cuando se implementa de manera
efectiva, puede tener un impacto significativo en el aprendizaje y desarrollo
académico de estos, ya que al centrarse en indicadores que estos no tienen
dominio, el maestro puede utilizar estrategias para poder lograr los objetivos
académicos con esos alumnos.
La retroalimentación entendida como
diálogo, derivada de los lineamientos propuestos por Sadler (2020), es definida
como “la comunicación entre docentes y estudiantes después de la evaluación de
una tarea basada en criterios; las especificaciones de la tarea permiten
orientarlos sobre la producción requerida, a modo de instrucción o información
de cómo se evaluará el trabajo” (p.155).
Es decir que estas tienen que
hacerse en conjunto con los estudiantes, donde estos pueden planificar,
retroalimentarse y ejecutar los diferentes pasos para obtener una mejora en sus
aprendizajes. En este sentido, esas tienen que hacerse de manera crítica, para
que sean constructivas y no deben de utilizarse estas críticas en su contra en
una evaluación final de los estudiantes.
Según Quezada Cáceres y Salinas
Tapia (2021), la retroalimentación académica “es una herramienta poderosa para
mejorar el aprendizaje y el rendimiento de los estudiantes". Cuando se
hace correctamente, puede motivar a los estudiantes, ayudarles a desarrollar
habilidades críticas y fomentar una cultura de mejora continua” (p.26). En otras palabras, la
retroalimentación propuesta por los maestros y negociada por los estudiantes es
una estrategia integral que puede transformar el proceso de
enseñanza-aprendizaje, haciendo que los estudiantes se sientan capacitados,
motivados y comprometidos con su propio aprendizaje.
Tamayo Mendoza et al. (2023) indican
que la retroalimentación forma parte del “entorno educativo”, y los estudiantes
pueden ver las críticas como algo positivo, entendiendo que el aprendizaje
ocurre con la práctica. Partiendo de esta cultura, la retroalimentación permite
que el aula rescate y valore las sugerencias para la mejora” (p.29).
2.2.4.1 Tipos de estructura familiar y su
influencia en la participación escolar
La estructura familiar es uno de los
factores clave que influye en el comportamiento, las expectativas y el
compromiso de los padres con la educación de sus hijos. Existen diversos tipos
de estructuras familiares, y cada una tiene características propias que pueden
impactar el involucramiento de los padres en el proceso educativo. A
continuación, se describen los principales tipos de estructura familiar y su
posible influencia en la participación escolar.
La familia nuclear está compuesta
por dos padres (un padre y una madre) y sus hijos biológicos o adoptivos. Este
es el tipo de estructura familiar más común en muchas sociedades occidentales y
tradicionalmente se asocia con una distribución más equilibrada de las
responsabilidades familiares y educativas.
En una familia nuclear, los padres
suelen estar más involucrados en las decisiones relacionadas con la educación
de sus hijos, ya que ambos miembros de la pareja generalmente comparten la
responsabilidad del cuidado y la educación de los niños. Según García (2022),
"en las familias nucleares, el nivel de participación educativa es más
alto, debido a la cooperación entre los padres en el seguimiento de las
actividades escolares y la creación de un ambiente adecuado para el
aprendizaje" (p. 105).
La familia monoparental está formada
por uno de los padres (madre o padre) y sus hijos. Este tipo de familia puede
surgir debido a diversas razones, como divorcio, separación, muerte de uno de
los progenitores, o decisiones conscientes de ser madre o padre soltero. Las
familias monoparentales enfrentan desafíos adicionales en comparación con las
familias nucleares, como la sobrecarga de responsabilidades y la falta de apoyo
emocional y financiero.
La participación de los padres en la
educación de los hijos puede verse afectada en este tipo de estructura familiar
debido a la falta de recursos económicos o la limitación de tiempo para
involucrarse activamente en la escuela. Según López (2021), "la familia
monoparental, al ser encabezada por un solo adulto, enfrenta mayores
dificultades para participar plenamente en las actividades escolares de los
niños, debido a la carga de trabajo y la falta de apoyo" (p.34).
A pesar de estos desafíos, muchos
padres solteros buscan compensar la ausencia de la otra figura parental a
través de un fuerte involucramiento emocional y apoyo educativo. Asimismo, la
familia extensa incluye a los padres, hijos y otros miembros de la familia,
como abuelos, tíos, tías, primos, etc., que viven en el mismo hogar o mantienen
una relación cercana y activa. Este tipo de estructura familiar es común en
muchas culturas y puede proporcionar un fuerte sistema de apoyo emocional y
práctico.
La participación de los miembros de
la familia extensa en la educación de los niños suele ser más activa, ya que
existen más personas que pueden colaborar en el seguimiento académico y el
desarrollo de los niños. Además, la presencia de los abuelos, por ejemplo,
puede aportar una perspectiva adicional en el cuidado y la orientación
educativa.
Según Sánchez (2020), "la
familia extensa facilita el apoyo emocional y práctico en la educación, ya que
hay más adultos disponibles para ayudar en las tareas y actividades
escolares" (párr. 5). Sin embargo, también pueden surgir conflictos
generacionales que afectan la comunicación y colaboración entre los diferentes
miembros de la familia.
Las familias reconstituidas pueden
enfrentar dificultades relacionadas con la integración de los hijos de
diferentes relaciones y la adaptación de los padres a nuevas dinámicas familiares.
Esta situación puede afectar la participación activa de los padres en la
educación de los hijos, especialmente si hay problemas de cohesión familiar o
falta de acuerdo sobre las expectativas educativas.
Torres (2022) explica que "en
las familias reconstituidas, el involucramiento educativo puede verse afectado
por las tensiones emocionales y las diferencias en las expectativas entre los
miembros de la familia" (p.32). de igual forma, la familia homoparental
está conformada por una pareja del mismo sexo que cría a uno o más hijos. Aunque este tipo de familia enfrenta
obstáculos sociales relacionados con prejuicios y discriminación, las
investigaciones han mostrado que, en términos de participación educativa, no
existen diferencias significativas en el involucramiento de los padres en
comparación con las familias heteroparentales.
En familias homoparentales, la
participación en la educación de los hijos puede ser similar a la de otras
familias, ya que ambas figuras parentales están igualmente involucradas en las
decisiones educativas. No obstante, las barreras sociales y culturales pueden
influir en la percepción de la familia ante la escuela.
Fernández (2023) señala que "la
estructura familiar homoparental, aunque puede enfrentarse a prejuicios sociales,
demuestra un compromiso significativo con la educación de los niños, similar al
de otras estructuras familiares" (p. 109). La familia de acogida es
aquella que proporciona un hogar temporal a niños que no pueden vivir con sus
familias biológicas debido a situaciones de abuso, negligencia u otros
factores.
Sin embargo, el compromiso de las
familias de acogida con la educación de los niños suele ser muy alto, ya que
buscan proporcionarles un entorno seguro y estimulante. Según Martínez (2021),
"las familias de acogida, a pesar de los desafíos emocionales y sociales,
tienden a involucrarse profundamente en el bienestar académico y social de los
niños, brindándoles el apoyo necesario para superar las dificultades
previas" (p. 118).
2.2.4.2 Ajustes pedagógicos
Los ajustes curriculares son
esenciales para la formación de un entorno educativo efectivo y equitativo para
todos los estudiantes, siempre y cuando los docentes respondan mediante estos a
la diversidad presente en el aula y que aseguren que cada estudiante tenga la
misma oportunidad para alcanzar su máxima potencialidad académica.
Los ajustes curriculares pueden
mejorar las necesidades académicas de los estudiantes y garantizar su acceso a
la educación y promover su aprendizaje de una forma significativa.
Pamplona-Raigosa et al. (2019) manifiestan que los ajustes curriculares son
adaptaciones o modificaciones que realizan los docentes en las actividades,
metodologías, recursos, estrategias y evaluaciones para responder a las
diversas necesidades de los alumnos” (p.33). Es decir, que pueden asegurar que
los estudiantes con necesidades específicas puedan participar plenamente en los
procesos de clase, pues tienen como objetivo mejorar los procesos de enseñanza
y aprendizaje, garantizando que todos los estudiantes tengan las mismas
oportunidades de aprendizaje. Según Palacios-García (2024) los ajustes
pedagógicos tienen como objetivo:
Brindar a los estudiantes con necesidades especiales el apoyo y las
herramientas necesarias para acceder al currículo general y lograr los
objetivos establecidos. Es importante destacar que la implementación de estas
adaptaciones debe ser individualizada y personalizada, teniendo en cuenta las
características y necesidades únicas de cada estudiante. (p. 21). Se puede decirlos ajustes
pedagógicos son fundamentales para crear un ambiente educativo inclusivo,
efectivo y afectivo beneficiando a todos los estudiantes mediante el
enriquecimiento de un ambiente de aprendizaje donde se promueva una cultura de
diversidad, de respeto y de apoyo mutuo tanto por parte de los docentes como
por parte de los mismos estudiantes promoviendo un aprendizaje colaborativo.
2.2.4.3 Confianza mutua en el vínculo
educativo
La confianza mutua en el vínculo
educativo puede estar influenciada por el apoyo y la responsabilidad de la
familia, lo que sugiere que el apoyo familiar puede aumentar la confianza de
los estudiantes en sus habilidades académicas, mejorando así su rendimiento
escolar (Rossi et al., 2020). La confianza entre la escuela y los
miembros de las familias está sujeta a la relación positiva con los docentes y
también puede ser una oportunidad para mejorar la participación de esta en las
actividades académicas de los estudiantes. Algunos padres pueden sentir que sus
esfuerzos no serán valorados por la escuela o que sus opiniones no son tomadas
en cuenta por los maestros. Esta situación anterior se puede corregir y evitar
que se puedan prevenir experiencias negativas con el sistema educativo.
En toda actividad humana la
confianza entre sus miembros es fundamental, especialmente cuando se trata de
asegurar el futuro de alguno de ellos. Según Torres (2022), "la confianza
de los padres puede influir en la falta o no de una relación colaborativa entre
los padres y los maestros, lo que puede generar desinterés o apatía por parte
de los padres, lo que afecta negativamente su participación en la educación de
sus hijos" (p. 74). En otras palabras, la confianza
entre los padres y la escuela puede convertirse en un desafío por diversas razones;
por tanto, debe lograrse por medio de una comunicación abierta, demostrando el
profesionalismo por parte de los docentes y cuidando que el proceso de
enseñanza siempre se adecúe a la calidad, además de brindando la oportunidad
para que los padres se involucren de manera significativa en la educación de
sus hijos.
Conejeros et al. (2021) afirman que
la confianza “es fundamental en la relación con los estudiantes: sin ella, no
se tiene acceso a su mundo. La confianza genera compromiso mutuo, respeto y credibilidad;
solo a través de ella y del afecto es posible llegar a conocer a los
estudiantes” (p. 55). Es decir que la confianza es un pilar fundamental en
cualquier relación educativa, especialmente en la que se establece entre
educadores y estudiantes.
2.2.4.4 Resolución de conflictos escolares
Las controversias, problemas y
tensiones en los salones de clase son situaciones que pueden afectar el
desarrollo del proceso de enseñanza y aprendizaje y la buena convivencia entre
los estudiantes; es por ello que los docentes tienen que contar con diversas
herramientas y estrategias que le permitan la resolución de estos conflictos
mediante una disciplina positiva.
En este sentido, la resolución de
conflictos en el ámbito escolar tiene que ver con las estrategias técnicas
pedagógicas, sociales y psicológicas, que se aplican en los diversos procesos
escolares con el objetivo de abordar, identificar y transformar las situaciones
de conflictos en el contexto educativo, ya sea entre estudiantes u otro miembro
de la población educativa (Universidad Europea en Colombia, 2024).
En otras palabras, la resolución de
conflictos en el ámbito escolar requiere de un enfoque integral en donde se
combinen estrategias y técnicas pedagógicas para abordar las situaciones que se
presenten. De acuerdo al éxito de estas puede existir un impacto positivo o
negativo tanto en la integración de los padres en los centros educativos como
en el desarrollo académico de los estudiantes.
Según Tekman Education (2023) la resolución de conflictos en el
ámbito escolar “se refiere a las estrategias y habilidades que se enseñan y
aplican para manejar y resolver desacuerdos y disputas de manera pacífica entre
estudiantes, profesores y personal escolar” (p.22). Es decir que esto no es
solo responsabilidad de los estudiantes, sino que involucra a todos los
miembros de la comunidad escolar, incluyendo profesores, administradores y
personal de apoyo.
La resolución de conflicto en el
ámbito escolar es un proceso que tiene que desarrollarse de manera integral, en
donde se enseñen y apliquen diversas estrategias para enfrentar y manejar de
manera resiliencia las diferentes maneras pacíficas y constructivas para
abordar los conflictos actuales de los estudiantes y prepararlo para los
conflictos futuros.
2.2.4.5 Seguimiento familiar a planes
individuales escolares
El seguimiento familiar de los
planes individuales escolares de los estudiantes tiene que basarse en
procedimientos sistemáticos, mediante los cuales las familias deben estar
integradas, mediante la supervisión, acompañamiento y colaboración efectiva en
la implementación y evaluación de estos planes educativos, los cuales tienen
que ser diseñados partiendo de las necesidades individuales de los estudiantes.
Según Padrón (2019), para que los
planes individuales escolares sean funcionales, “se requiere que los docentes
consideren el desarrollo académico, emocional, físico de los estudiantes para
permitir que se complementen las actividades curriculares o del programa
principal” (p. 21). Es decir, que este tipo de planes viene a reforzar los
indicadores de logros propuestos por el currículo general para cada grado y
para cada estudiante.
García y López (2019) afirman que
“la colaboración efectiva entre familia y escuela puede incidir directamente en
la mejora del desempeño académico y socio-nacional de los estudiantes mediante
la aplicación efectiva de los planes escolares individualizados” (p.137).
Considerando lo anterior, se puede decir que el fortalecimiento de las
relaciones entre las familias en las escuelas puede crear una cultura escolar
basada en valores y con responsabilidad entre todos los actores del proceso
educativo.
Desde una perspectiva psicológica y
pedagógica, la familia tiene un rol determinante en la supervisión de los planes
individualizados desarrollados por los docentes para aplicarlos a estudiantes
con necesidades. De esta manera, se puede crear un ambiente de colaboración y
un entorno de aprendizaje coherente y estructurado, pues la participación de
los miembros de las familias en los procesos educativos es indispensable para
el éxito de políticas de inclusión (Muñoz-Tique y Cárcamo-Vázquez, 2022). Es decir, promover el seguimiento de
los padres a las planificaciones y programas desarrollados por los docentes
puede contribuir a la equidad y al reconocimiento de la diversidad de
aprendizaje, garantizando el derecho de los estudiantes a una educación de
calidad establecida en el sistema educativo.
Tal razón, analizar la participación de la
familia en el rendimiento escolar de los puede contribuir a que los estudiantes
del segundo ciclo del nivel primario, Escuela Profesor Salvador Padilla, puedan
superar las dificultades que presenten en cuanto a su desarrollo académico,
mediante el seguimiento efectivo de toda la comunidad educativa, incluyendo
específicamente a los padres y los docentes.
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