miércoles, 8 de octubre de 2025

COMPETENCIAS DOCENTES EN EL ENFOQUE MULTISENSORIAL

 COMPETENCIAS DOCENTES EN EL ENFOQUE MULTISENSORIAL

2.2.1 Estilos de aprendizaje y diversidad en el aula

Los estilos de aprendizaje representan las formas preferidas por los estudiantes para percibir, procesar y organizar la información. En el contexto educativo actual, reconocer la diversidad de estilos de aprendizaje es un elemento central para diseñar estrategias pedagógicas inclusivas y efectivas. De acuerdo con Bravo et. al (2021), los estudiantes pueden mostrar preferencias por canales visuales, auditivos, kinestésicos o mixtos, lo cual requiere que los docentes adapten sus metodologías para responder a estas diferencias individuales.

La atención a la diversidad en el aula implica no solo identificar las preferencias de aprendizaje, sino también generar condiciones de equidad que permitan a todos los estudiantes acceder al conocimiento. En este sentido, según López & Castillo (2023) el enfoque multisensorial se presenta como una alternativa didáctica altamente pertinente, ya que combina múltiples formas de presentación de la información, facilitando su comprensión y promoviendo la participación activa de los estudiantes con diferentes necesidades educativas.

Por otra parte, Torres & Jiménez (2021) indican que la adaptación metodológica según los estilos de aprendizaje mejora significativamente la motivación, la retención de contenidos y el desempeño académico. El aula del primer ciclo de primaria, al estar conformada por estudiantes en plena formación de sus procesos cognitivos y afectivos, requiere de una enseñanza flexible, contextualizada y sensible a la diversidad. Incorporar estrategias multisensoriales permite al docente responder a esta diversidad sin caer en la estandarización, garantizando así un proceso de enseñanza-aprendizaje más equitativo y significativo.

2.2.2 Fundamentos del enfoque multisensorial en educación

El enfoque multisensorial en educación se basa en la activación simultánea de varios sentidos —como la vista, el oído, el tacto y el movimiento— para facilitar el proceso de enseñanza-aprendizaje. Esta perspectiva reconoce que los estudiantes aprenden de manera más eficaz cuando la información se presenta a través de múltiples canales sensoriales, lo que permite establecer conexiones más sólidas entre el contenido y las experiencias del estudiante. Según Martínez y Ruiz (2021), este enfoque favorece la participación activa, mejora la retención de la información y permite una comprensión más profunda, especialmente en contextos donde se requiere construir conceptos abstractos como los matemáticos.

Según Delgado & Herrera (2020) el fundamento teórico del enfoque multisensorial se sustenta en los principios de la neurociencia educativa, que señalan que el cerebro procesa y almacena mejor la información cuando esta se presenta de forma variada y se relaciona con experiencias concretas.

Al activar diferentes áreas cerebrales de manera coordinada, se potencia el aprendizaje significativo y se facilita la transferencia de lo aprendido a nuevas situaciones. Esto es especialmente importante en los primeros años de escolaridad, cuando los niños aún dependen de estímulos concretos para construir representaciones mentales complejas.

Por otro lado, el enfoque multisensorial promueve la equidad en el aprendizaje, ya que ofrece múltiples vías para acceder al conocimiento. De acuerdo con Contreras y Medina (2022), esta metodología permite atender la diversidad en el aula, adaptándose a los estilos y ritmos de aprendizaje de cada estudiante sin comprometer la calidad educativa. En la enseñanza de las matemáticas, esto se traduce en el uso de materiales manipulativos, juegos, canciones, gráficos, movimientos y representaciones visuales que facilitan la comprensión de nociones numéricas, espaciales y operacionales.

La implementación del enfoque multisensorial exige que el docente diseñe experiencias de aprendizaje intencionadas y estructuradas, donde cada canal sensorial esté orientado a reforzar un mismo objetivo cognitivo. Esta planificación requiere competencias pedagógicas específicas, formación continua y disposición para innovar en la práctica docente. En consecuencia, el enfoque multisensorial no solo representa una técnica didáctica, sino una forma de entender y abordar el acto educativo desde una perspectiva integradora y centrada en el estudiante.

2.2.3 Competencias docentes para la innovación metodológica

Las competencias docentes constituyen un conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y disposiciones que permiten al profesional de la educación planificar, implementar y evaluar procesos de enseñanza-aprendizaje de manera efectiva y contextualizada. En la actualidad, se reconoce que una docencia de calidad no puede limitarse a la transmisión de contenidos, sino que debe promover experiencias de aprendizaje activas, inclusivas y significativas, especialmente en el nivel primario.

Según Herrera y Molina (2021), uno de los principales desafíos de la docencia moderna es la capacidad de adaptarse a contextos cambiantes e incorporar estrategias metodológicas innovadoras, como el enfoque multisensorial.

En este sentido, la innovación metodológica exige competencias específicas relacionadas con la creatividad pedagógica, la selección y uso de recursos didácticos variados, la gestión de la diversidad y la aplicación de conocimientos sobre el desarrollo cognitivo infantil. Los docentes deben ser capaces de diagnosticar las necesidades de sus estudiantes y diseñar actividades que respondan a diferentes estilos y ritmos de aprendizaje. De acuerdo con Sánchez y Rivas (2022), el docente innovador no solo utiliza técnicas nuevas, sino que también reflexiona sobre su práctica, evalúa su efectividad y realiza ajustes continuos en función de los resultados.

Además, la implementación de enfoques como el multisensorial requiere una comprensión profunda de cómo aprenden los estudiantes, así como habilidades para integrar múltiples estímulos en las actividades de aula de forma intencional y coherente. Ramírez y Téllez (2023) destacan que estas competencias se desarrollan a través de la formación continua y del acompañamiento profesional, lo cual permite al docente adquirir herramientas prácticas y fundamentos teóricos para transformar su labor pedagógica con base en la evidencia.

La promoción de competencias docentes para la innovación metodológica es particularmente relevante en el primer ciclo del nivel primario, donde los estudiantes se encuentran en una etapa de desarrollo en la que la experiencia sensorial, el juego, la manipulación y el movimiento son esenciales para el aprendizaje. En este contexto, el desarrollo profesional docente se convierte en un factor clave para garantizar la calidad del proceso educativo y la equidad en los aprendizajes.

2.2.4 Evaluación del desempeño docente y su relación con el aprendizaje

La evaluación del desempeño docente constituye un componente esencial en los procesos de mejora de la calidad educativa, ya que permite valorar el grado de cumplimiento de las funciones pedagógicas, así como la eficacia de las estrategias implementadas en el aula. Esta evaluación no debe limitarse a la observación de resultados académicos, sino que debe considerar elementos cualitativos relacionados con la planificación, la mediación pedagógica, el uso de metodologías inclusivas, la atención a la diversidad y la capacidad de reflexión profesional.

Diversos estudios señalan que existe una relación directa entre el desempeño docente y los logros de aprendizaje de los estudiantes, especialmente cuando se aplican enfoques centrados en el estudiante y en el uso de estrategias metodológicas innovadoras (Martínez & Rivas, 2022). En este sentido, el uso del enfoque multisensorial puede convertirse en un indicador clave dentro de los procesos de evaluación, ya que su implementación requiere habilidades específicas para adaptar contenidos, seleccionar recursos didácticos pertinentes y promover un aprendizaje activo, concreto y significativo.

La evaluación docente también debe reconocer el grado de adecuación de las estrategias aplicadas a las características de los estudiantes. Según Vargas y Espinal (2023), un docente con buen desempeño es aquel que logra traducir los objetivos curriculares en experiencias de aprendizaje coherentes, accesibles y retadoras, generando impactos positivos en el desarrollo cognitivo, emocional y social del estudiante. Esta visión integral permite identificar fortalezas y áreas de mejora, y facilita la construcción de planes de desarrollo profesional orientados a la práctica reflexiva.

Además, una evaluación formativa y constructiva puede ser un recurso valioso para fortalecer la autonomía profesional del docente. Cuando se vincula con procesos de acompañamiento y retroalimentación, permite al educador mejorar su práctica, incorporar nuevas estrategias —como las multisensoriales— y tomar decisiones fundamentadas en la evidencia pedagógica. Tal como lo plantean Torres y Medina (2020), una evaluación del desempeño bien orientada contribuye a generar una cultura de mejora continua que impacta directamente en la calidad del aprendizaje de los estudiantes.

En el contexto del primer ciclo del nivel primario, evaluar el desempeño docente considerando su capacidad para adaptar metodologías y atender a la diversidad, resulta crucial para garantizar el desarrollo integral del niño. La incorporación de criterios relacionados con el uso del enfoque multisensorial en esta evaluación permite visibilizar y fortalecer prácticas pedagógicas inclusivas, que respondan efectivamente a las necesidades del aula actual.

2.2.5 Impacto del enfoque multisensorial en el rendimiento académico

El enfoque multisensorial ha sido reconocido en la literatura pedagógica reciente como una metodología efectiva para mejorar el rendimiento académico, particularmente en el nivel primario. Su eficacia radica en que promueve la participación activa del estudiante mediante la estimulación de diversos canales sensoriales, lo que favorece una mayor retención de la información, comprensión conceptual y transferencia del conocimiento. Según Peña y Robles (2022), los estudiantes que aprenden a través de múltiples sentidos tienden a desarrollar habilidades cognitivas más sólidas y presentan mejores resultados en áreas como matemáticas, lectura y ciencias.

La evidencia empírica demuestra que la implementación de estrategias multisensoriales en el aula incide positivamente en el desempeño escolar, ya que permite representar de forma concreta conceptos abstractos, especialmente útiles en la enseñanza de las matemáticas. Estudios recientes destacan mejoras significativas en la precisión de cálculos, la resolución de problemas y la capacidad para establecer relaciones lógicas entre elementos matemáticos cuando se emplean materiales manipulativos, juegos interactivos y representaciones visuales acompañadas de movimiento y sonidos.

Además del rendimiento académico medible, el enfoque multisensorial también impacta positivamente en el clima emocional del aula. La motivación, la atención sostenida y la disminución de la ansiedad ante asignaturas tradicionalmente consideradas difíciles, como las matemáticas, son efectos documentados que contribuyen indirectamente a una mejora en el aprendizaje (Morales & Jiménez, 2021). Esta metodología ofrece oportunidades significativas para estudiantes con necesidades educativas específicas, permitiendo una enseñanza diferenciada sin exclusión ni estigmatización.

El impacto de este enfoque no solo se limita al estudiante, sino que también transforma la práctica docente. El uso de estrategias multisensoriales obliga al educador a diseñar clases más dinámicas, reflexivas y centradas en la experiencia del alumno, lo cual enriquece su práctica profesional y fortalece la relación pedagógica en el aula. La aplicación sistemática de estas estrategias, apoyada por formación y acompañamiento institucional, puede generar mejoras sostenidas en los indicadores de rendimiento académico a nivel de centro educativo (Reyes & Guzmán, 2020).

En el caso del primer ciclo del nivel primario, donde los procesos de pensamiento aún están muy vinculados a lo concreto y lo sensorial, el enfoque multisensorial ofrece una respuesta pedagógica pertinente y eficaz. Su implementación contribuye a mejorar los aprendizajes matemáticos, eleva el compromiso estudiantil y promueve una educación más equitativa y de calidad desde los primeros años de escolarización.

 

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Factores familiares y rendimiento académico

 

Factores familiares y rendimiento académico

2.2.1 Factores familiares asociados al rendimiento escolar

Los factores que influyen en el bajo rendimiento escolar están entre ellas la falta de interés por parte de los estudiantes, falta de acompañamiento de los padres de familia, el ambiente escolar no es el más adecuado y desmotiva al momento de estar en el aula de clase. También podemos destacar los diferentes distractores tales como, ruidos de los automóviles y las personas que transitan por el lugar, hablar en clase con los demás compañeros, problemas familiares y emocionales lo cual puede dificultar los resultados del año escolar, (Lesnis, 2020).

 2.2.1 Rendimiento escolar

Según Rosero (2018) el rendimiento escolar es la expresión de capacidades y la característica psicológica del estudiante desarrollada y actualizada a través del proceso enseñanza aprendizaje que le posibilita obtener un nivel de funcionamiento y logro académico a lo largo de un período, año o semestre, que se sintetiza en un calificativo final (p.24). El rendimiento escolar no solo considera los elementos cognitivos de los estudiantes, sino que además toma en cuenta las competencias emocionales, las cuales son fundamentales para aplicar los conocimientos en la vida cotidiana, ya que la educación tiene que ser integral para los alumnos. La capacidad de los estudiantes para adquirir conocimiento depende de varios elementos y factores los cuales pueden ser interno del sujeto o externo, uno de los elementos más importantes para determinar el rendimiento escolar de los alumnos es la participación familiar en las actividades escolares académicos de los alumnos.  

 Según la UNESCO (2024) “el rendimiento escolar de los niños se ha convertido en una creciente preocupación a escala mundial, ya que muchos de ellos deben hacer frente a distintos desafíos que afectan a su capacidad para tener éxito en la escuela” (párr. 1). Esta situación puede afectar los grados posteríos y, además, puede traer como consecuencias problemas económicos y sociales más profundos. 

Moreno Treviño y Cortez Soto (2020) expresa que los componentes familiares más influyentes en el rendimiento no son los socioculturales o económicos, sino los de la dimensión afectiva o psicológica, es decir, aunque una buena formación académica de los padres, especialmente de la madre, y un ambiente cultural positivo favorecen el rendimiento escolar, son las variables afectivas y relacionales las que destacan como un factor de rendimiento. (p.12). La familia, como primera institución educativa, puede constituir diferentes etapas de la escolaridad formal de los estudiantes, como lo es la alfabetización de los niños, lo cual representa, y en otros desafíos importantes, por tanto, el apoyo de los padres, madres y/o tutores, que por lo general puede evitar que los alumnos se puedan quedar rezagados con respecto a otros.

 2.2.1.1 Apoyo Emocional y Motivacional

Cuando los estudiantes son apoyados emocionalmente por sus seres queridos, esto puede transformar a una personalidad auténtica y autoestima equilibrada y por tanto estén más motivados en la realización de sus asignaciones académicas, por lo que el apoyo emocional de los padres es crucial para el desarrollo académico de los niños. Asimismo, es posible que cuando estos reciben apoyo en casa, tienen una mayor probabilidad de enfrentar los desafíos escolares con resiliencia y motivación. Rodríguez (2021) destaca que "el apoyo emocional de los padres en momentos de estrés o dificultad escolar fortalece la motivación de los estudiantes y mejora su rendimiento" (p.22). Es decir que cuando los estudiantes se sienten apoyados y las familias tienen una participación activa en la escuela, esto puede ser una gran influencia en el rendimiento escolar y en enfrentar las diferentes situaciones emocionales de los lo cual puede contribuir a una educación más integral en donde se consideren tanto las competencias académicas como las emocionales de los estudiantes.

 Dentro de las estrategias de motivación, se plantean como una idea que puedan ser usadas de manera efectiva siempre y cuando se consideren algunos elementos pertinentes, como el contexto escolar, las características de la asignatura, del curso, de los contenidos y conocimientos previos, del tamaño del grupo, entre otros (Sancho, 2025). La motivación de los estudiantes puede estar vinculada con el apoyo emocional que le puedan brindar los docentes y las familias, pues el mensaje que se envía es que su educación es una actividad importante y, por tanto, se tiene que empeñar y dedicar tiempo al desarrollar las diferentes actividades desarrolladas en el proceso de enseñanza y aprendizaje.  

 2.2.1.3 Ambiente en el hogar

El ambiente en el hogar se define como el conjunto de factores físicos, emocionales, educativos y sociales que se desarrollan en el entorno familiar y que inciden de manera directa en el desarrollo y aprendizaje del niño. Según Ojeda y Guerra (2020), “el ambiente del hogar incluye las condiciones materiales, las relaciones afectivas y el clima emocional que rodean al niño en su vida cotidiana, y desempeña un papel decisivo en su desarrollo cognitivo y socioemocional” (p. 44).

 Según Martínez-Pons (2020) “el ambiente familiar constituye el primer espacio de socialización donde los niños adquieren habilidades cognitivas, autorregulación emocional y actitudes frente al aprendizaje” (p. 83). Este ambiente, afirma el autor, modula la relación entre factores individuales y escolares en el rendimiento escolar o académico de los alumnos.

 Es decir que el ambiente en el hogar comprende el conjunto de interacciones, normas, valores, afectos, apoyos y recursos materiales disponibles en el entorno doméstico, que inciden directamente en el desarrollo cognitivo, emocional, conductual y social de los niños, niñas y adolescentes.

 2.2.1.4 Recursos Educativos y sus beneficios para los estudiantes

Los fundamentos de un proceso de enseñanza y aprendizaje efectivo tienen que estar basados en que los recursos educativos beneficien los estudiantes, por tanto, tienen que ser efectivos y en coherencia con   los desafíos sociales que la vida le ofrezca, además, la enseñanza sociológica, pedagógicas, motivacional, estructuralista de los recursos didácticos y su influencia en el aprendizaje de los estudiantes.

 Bolívar Barragán, et al. (2023) expresan que los recursos didácticos “son aquellos medios en los que el docente se apoya al momento de impartir sus docencias los mismos abarcan una amplísima variedad de técnicas, estrategias, instrumentos, materiales, etc., pizarras digitales, videos, el uso de Internet, entre otros” (p.34). En tal sentido los recursos didácticos no solo se limitan a objetos concretos sí que las formas de uso de estos objetos concretos forman parte especial de dichos recursos.

 Asimismo, los recursos educativos favorecen el desarrollo de las competencias académicas de los estudiantes. Por tanto, es importante que puedas construir e identificar recursos que faciliten el desarrollo de las actividades que has planteado. Tus recursos deben ser contextualizados, estar al alcance de tus estudiantes, promover el autoaprendizaje y facilitar los procesos de investigación.

 Los recursos didácticos son cualquier material que facilita a los docentes desarrollar sus funciones le ayuda a explicarse mejor para que los conocimientos lleguen de una forma más clara a los estudiantes, dentro de estos se pueden mencionar vídeos, libros, gráficos, imágenes, películas, actividades, y cualquier elemento que se nos ocurra que pueda ayudar a la comprensión de una idea (Colman, 2019).

 En relación a lo anterior, se puede decir que utilizar recursos educativos efectivos y contar con el apoyo de las familias puede marcar la diferencia tanto en los procesos didácticos como emocionales relacionados con el proceso de enseñanza-aprendizaje de los estudiantes. Esto también puede facilitar que los docentes sean más creativos, participativos y proactivos en el aula de clases, y por consecuencia, los estudiantes.

 2.2.1.5 Expectativas y Valores

Las expectativas y los valores familiares respecto al rendimiento escolar de los hijos pueden influir significativamente en su motivación y esfuerzo académico. No obstante, es fundamental que dichas expectativas sean realistas y estén alineadas con las capacidades individuales del niño, ya que una presión excesiva por parte de los padres podría generar efectos contraproducentes en su desarrollo emocional y en su desempeño escolar. Según Díaz (2021), "las altas expectativas familiares pueden ser motivadoras si son alcanzables, pero el estrés asociado con expectativas poco realistas puede resultar perjudicial para el rendimiento escolar" (p.31). Es decir que la participación, expectativas y valoración de los padres tienen que fundamentarse en metas alcanzables para los estudiantes; cuando los padres se enfocan en que sus hijos logren objetivos inalcanzables, pueden causar problemas tanto académicos como emocionales a mediano y largo plazo.  

 Los valores y expectativas hacia los hijos no se demuestran diciendo qué son, sino comportándose de forma coherente y objetiva con ellos, es decir, los padres deben ser modelos para que sus hijos las puedan aprender y valorar. Es mucho más importante enseñar haciendo que diciendo y, por lo tanto, los padres deben mostrarlos en toda situación que sea una oportunidad para ponerlos en práctica (Montagud Rubio, 2020).

 Es decir que las expectativas que los padres tienen de sus hijos tienen que partir de un sentido práctico no teórico, siendo más modelos a seguir que teóricos al enseñar, esto también se aplica a los docentes los cuales tienen que práctica con el ejemplo cuando se trata de poner metas a sus estudiantes.

 2.2.1.6 Participación de los Padres en la Escuela

La participación de los padres en los procesos educativos puede ser determinante para el éxito académico de sus miembros. En este sentido, Leithwood (2019) manifiesta que “la participación activa y frecuente de las familias es aquella en la cual los padres expresan su firme interés, disposición, voluntad por los temas relacionados con la educación de sus hijos” (p. 35).

 Las informaciones anteriores, respecto a la participación de las familias en la escuela, es pertinente mencionar su compromiso con la educación de sus hijos, por lo cual, es fundamental tomar en consideración que los distintos aspectos relacionados con los estudiantes, para la toma de decisiones informadas sobre el rendimiento escolar de los alumnos, pues esto, puede impactar de manera determinante en la calidad educativa.

 Motivar los padres para que puedan integrar en las tareas escolares de sus hijos es fundamental las razones son porque el proceso de enseñanza y aprendizaje de los alumnos requiere de un desarrollo de conocimientos integrales donde partición activa de todos los actores de los proyectos educativos, por tanto, las escuelas tienen que crear o diseñar y apliquen estrategias pedagógicas que la aplicarlas promuevan estas acciones.

 Desde otras perspectivas, la participación de los padres en los centros educativos requiere un alcance activo de los miembros de las familias, lo cual puede favorecer que los estudiantes asuman un rol más colaborativo, a través de la participación con las familias se pueden lograr identificar situaciones problemáticas y diseñar alternativas de solución.

 En este sentido, Coll y Colomina (2018) sostienen que “las tomas de decisiones por parte de las familias constituyen un componente esencial dentro de la práctica pedagógica, en tanto incentivar la implicación activa del alumnado su proceso formativo permite la dinámica colaborativa y la resolución conjunta de los desafíos con el propósito de diseñar y desarrollar aprendizajes significativos” (p. 65).

 Las informaciones anteriores, permiten afirmar que la toma de decisiones constituye un elemento fundamental dentro del enfoque pedagógico contemporáneo, en lo que tiene que ver con la participación de las familias en las escuelas especialmente mediante la colaboración, la indagación y las tomas de decisiones conjuntas.

 Por otra parte, Fernández (2021) resalta que “el proceso de toma de decisiones compartida pacíficamente incluyendo las familias, se configuran como un eje central del aprendizaje de los estudiantes, ya que parte de una problemática auténtica y contextualizada” (p. 55). Es decir, que este enfoque requiere de la participación consciente de los padres en la búsqueda resolución viables y a la colaboración de las propuestas que respondan a la realidad del centro educativo.

 En este sentido, el aprendizaje de los estudiantes se fortalece cuando se fomenta la intervención activa de las familias en las tomas de decisiones en la escuela, lo cual permite un enfoque didáctico centrado en la participación de todos los miembros, impulsando la exploración de alternativas y la creación de proyectos orientado a las necesidades reales de los estudiantes.

 Asimismo, Garrido y Méndez (2019) argumentan que “estimular el trabajo cooperativo, el pensamiento creativo y la innovación con la participación de los padres, madres y/o tutores permiten construir estrategias que los alumnos desarrollen competencias analíticas, investigativas y resolutivas” (p. 54). Esto implica que la adopción de enfoques estratégicos dentro del entorno educativo favorece la colaboración entre pares, el surgimiento de ideas novedosas y la implementación de programas innovadores.

 Finalmente, Zabala (1020) plantea que la participación de las familias en el ámbito escolar “debe entenderse como un proceso que abarca la planificación, ejecución y evaluación de las iniciativas pedagógicas, orientadas a desarrollar en los alumnos competencia necesaria para afrontar escenarios complejos” (p. 45).

 En otras palabras, cuando las familias se integran activamente a la dinámica educativa, esto permite que se puedan implementar modelos formativos que contemplen desde la concepción hasta la valoración de las actividades de una manera conjunta, con el propósito de fortalecer habilidades que habiliten a los alumnos para desenvolverse ante situaciones desafiantes de la vida cotidiana.

 2.2.2 Estrategias institucionales de fomento a la participación familiar

La participación de las familias en las actividades curriculares tiene que estar fundamentada en buenas estrategias que les permitan a los estudiantes aumentar su pasión y motivación y que puedan ser efectivas y realmente puedan ser un aporte a la educación integral de los estudiantes los cuales puedan utilizarse en situaciones de la vida cotidiana.

Por tanto, los centros educativos tienen que diseñar estrategias institucionales basadas en las características de las familias que pertenecen a la escuela y de esta manera verificar si su participación influye en el desarrollo académico de sus estudiantes. Meza-Rodríguez y Trimiño-Quiala (2020) manifestaron que:

 La familia es la institución base de cualquier sociedad humana, la cual da sentido a sus integrantes y, a su vez, los prepara para afrontar situaciones que se presenten. En cuanto al contexto educativo, cuando los padres se involucran en la enseñanza de sus hijos, ayudan en las tareas reforzando el proceso de aprendizaje que toma lugar en el aula, e interactúan con los niños de manera planificada, el rendimiento se eleva. (párr. 12)

 Cuando se habla de estrategias institucionales de fomento a la participación familiar, se tiene que considerar la comunicación efectiva entre ellas, la formación de las familias sobre la importancia de integrarse en las escuelas, la participación en los órganos de gestión escolar para que estos se sientan parte importante de todos los procesos.

 2.2.2.1 Escuelas para Padres

Como ya se ha mencionado, la participación de las familias en los centros educativos es fundamental, y la escuela de padres es una de las estrategias más funcionales para fomentar la integración de información entre el departamento de orientación y psicología y los padres. Esto permite que se desarrollen relaciones funcionales entre la escuela y las familias; los contenidos impartidos en esta están relacionados con experiencias cotidianas de crianza y valores. 

 Los conocimientos impartidos en las escuelas de padres les permiten a los padres, madres y tutores desarrollar diversas competencias y habilidades que les pueden permitir la resolución de problemas familiares y apoyar a sus hijos e hijas en el proceso de enseñanza y aprendizaje en los centros educativos lo cual es indispensable para el aprendizaje significativo.

 Desde una perspectiva educativa integral, la escuela para padres forma parte de una herramienta fundamental dentro del sistema educativo actual, ya que esta es un espacio diseñado para promover el desarrollo de competencias en lo que tiene que ver con la crianza dirección y vida de sus hijos mediante estrategias orientadas al acompañamiento afectivo de los procesos de enseñanza aprendizaje.

 Según Cárdenas (2020) la escuela de padres “es un tipo de estrategia que fomenta la formación y reflexión de los padres sobre aspectos que tienen relación con la función parental, como la educación de los hijos, el cuidado y la atención requeridos para su sano desarrollo académico mediante una crianza positiva y sin violencia” (p.2).

 Es decir, que por medio de las escuelas para padres las familias pueden tener acceso a informaciones relevantes sobre las prácticas de crianza positiva, mecanismo de apoyo afectivos y técnicas para fomentar la autoestima y el desarrollo integral de los niños en un contexto libre de violencia.

 Esta dinámica formativa no sólo fortalece las capacidades individuales de los padres, sino que también posibilitan el establecimiento de una agente apoyo entre ellos, donde pueden compartir sus experiencias y transformar estas en aportes para la construcción de saberes colectivos. En este sentido, las escuelas para padres deben ser comprendidas como espacios pedagógicos complementarios consolidan el vínculo entre la escuela y las familias.

 Asimismo, integración de este tipo de programas permite, entre otros aspectos mejorar los canales de comunicación entre las escuelas y las familias, facilitando la integración de una forma más fluida, directa y empática de los padres en el proceso de enseñanza-aprendizaje y de esta forma, las escuelas de padres promueven la participación activa y consiguiente lo cual va a repercutir proceso educativo positivo para sus hijos. Los padres son los primeros y principales responsables de la educación y crianza de sus hijos, pero tienen que tener los conocimientos necesarios para tales funciones. En este sentido Fernández (2024) al analizar los beneficios de las escuelas para padres, identifica cinco elementos claves que justifican su implementación como una política educativa transversal:

 Primero destaca la creación de una comunidad de apoyo entre familias, segundo señala la importancia del aprendizaje continuo de los padres desarrollando habilidades para acompañar las distintas etapas del crecimiento de sus hijos tercero se refiere al fortalecimiento de las habilidades de la comunicación lo cual es fundamental procesos pedagógicos cuarto, destaca el papel de la formación parental como un mecanismo para prevenir conducta de riesgos y promover valores entre los estudiantes y por último sable en el proceso escolar. (p.3)

 Las informaciones anteriores permiten afirmar que la implicación activa de las padres madres y/o tutores en los procesos de enseñanza aprendizaje y dentro de las dinámicas escolares se fortalece por medio de la participación en las escuelas de padres ya que esta contribuye a factores que determinan la mejora del rendimiento escolar, al facilitar la relación más fluida y colaborativa hogar y las escuelas.

 2.2.2.2 Reuniones pedagógicas participativas

Se refiere al involucramiento activo de los padres y otros miembros de la familia en el proceso educativo de los niños, tanto en el hogar como en la escuela. Este concepto engloba una variedad de actividades, desde ayudar con las tareas escolares hasta asistir a reuniones de padres y colaborar en la toma de decisiones sobre la educación de los hijos.

 Según Mendoza-Santana y Cárdenas-Sacoto (2022) las reuniones familiares implican “la interacción entre familias, escuelas y la comunidad, que tiene como objetivo apoyar y mejorar el aprendizaje y el desarrollo de los estudiantes” (p.22). En este sentido, la reunión pedagógica familiar no se limita solo a la supervisión académica, sino que también incluye el apoyo emocional y la motivación, que son factores esenciales para el éxito académico de los estudiantes.

 Es posible que involucrar las familias en Escuela Profesor Salvador Padilla, contribuya al desempeño escolar de los estudiantes, pues promover una mayor participación de las familias en reuniones pedagógicas participativas se asocia con mejores resultados académicos de los estudiantes y, asimismo, una mayor asistencia y una actitud más positiva de los padres hacia la escuela (Meza-Rodríguez y Trimiño-Quiala, 2020).

 La familia tiene una función fundamental en el desarrollo integral de los estudiantes. Según Universidad Internacional de La Rioja UNIR (2021) “la reunión de la familia en el ámbito escolar constituye una herramienta vital para la mejora educativa, ya que influye directamente en el rendimiento y desarrollo personal del estudiante” (p.8). Destacar que una familia involucrada crea un entorno de apoyo que fortalece el compromiso y la motivación del estudiante.

 La reunión familiar se traduce en una relación estrecha entre padres y escuela, donde se intercambia información y se toman decisiones conjuntas en beneficio del proceso educativo. Este tipo de participación no solo se limita al apoyo en las tareas escolares, sino que también abarca la asistencia a reuniones, la colaboración en actividades escolares y el acompañamiento en el desarrollo emocional y conductual del niño.

 2.2.2.3 Comunicación escuela-familia multicanal

La comunicación efectuada entre la escuela y las familias tiene que permitir que los docentes logren el intercambio de valores, de conocimientos, de reconocimientos; entre otros aspectos importantes, estos ameritan que exista una comunicación de calidad en el entorno educativo, pues esto puede ser fundamental para desarrollar relaciones entre la familia y la escuela (Calderón et al., 2018).

 Según Atlassian (2023) “el vínculo entre la escuela y las familias implica establecer canales eficaces de intercambio de información que permitan abordar asuntos relevantes de manera colaborativa, con el propósito de alcanzar objetivos compartidos” (párr. 5). Es decir, que esta práctica debería estar normalizada en el entorno educativo; en muchos casos no se lleva a cabo de manera sistemática, lo que evidencia una necesidad de fortalecer una cultura de diálogo en las escuelas. 

 En este mismo sentido, se puede decir que la comunicación multicanal entre los centros educativos y la familia con estas técnicas favorece la participación continua de los padres, madres y/o tutores en los procesos educativos. Este tipo de comunicación no sólo posibilita el flujo de informaciones de una forma más dinámica y asequible, sino que también permite construir relaciones de responsabilidad y de confianza mutua entre los actores del proceso educativo.

 Según Del Pilar (2021) la comunicación entre escuela y familia “es fundamental para el crecimiento positivo de sus hijos y para lograr esto tiene que existir respeto y educación en ambos. Cuando la comunicación es positiva entre padres e hijos existe esta falta de comunicación” (p.11). es decir que la relación de ambos mejore en casa y tenga mejor calidad vida, se pide a los padres que pongan mucho entusiasmo.

 Las familias tienen que estar interesada de verdad por sus hijos y para que estos se le tienen que ser los primeros para impulsar este cambio, en dar ejemplo que los hijos vean el interés en ello que tienen por mejorar y así poder tratar a los hijos como lo que son, unas personas. Los padres deben motivar a los hijos a ayudarlos, deben hablar con ellos para que sepan cómo ser felices.

 2.2.2.4 Actividades extracurriculares con integración familiar

Uno de los principales obstáculos para la participación de los padres es la falta de tiempo, debido a que muchos padres no se pueden integrar en las actividades extracurriculares, ya que tienen responsabilidades laborales y compromisos personales. Muchas veces también, los padres tienen horarios laborales extensos, lo que les dificulta asistir a estas actividades, realizar seguimientos a las tareas académicas de sus hijos o incluso participar en actividades extracurriculares.

 Según Gómez (2020), la integración familiar en actividades extracurriculares “puede ser afectada por la sobrecarga de trabajo y la falta de tiempo libre de los padres; son factores determinantes en la baja participación en las actividades educativas de sus hijos" (p. 118). Este obstáculo es especialmente prevalente en familias donde ambos padres trabajan a tiempo completo o en aquellos hogares con un solo proveedor de ingresos.

 La corresponsabilidad que las familias en las actividades o tareas extracurriculares tienen tiene una gran relación con la educación de sus miembros y está determinada por las estrategias utilizadas por los centros educativos, por lo que estas tienen que dinamizar y diseñar acciones de modo intencional, a través de esfuerzos concertados, cuyo resultado final sea el fortalecimiento de las familias como actores participantes en los procesos escolares (Ministerio de Educación del Ecuador, 2019).

 2.2.2.5 Comités o consejos escolares con representación familiar

La participación de las familias en comités y consejos escolares es fundamental para la educación de sus hijos, pues es un factor crucial que puede influir de manera significativa en el nivel académico y en el desarrollo personal de los estudiantes, ya que, cuando los padres y otros miembros de las familias se involucran activamente en el proceso educativo, los niños tienden a asistir con mayor frecuencia y más motivados a las escuelas.

 Meza‐Rodríguez y Trimiño‐Quiala (2020) los comités o consejos escolares con representación familiar “son espacios organizativos dentro de los centros educativos que tienen como propósito la participación activa de los padres, madres y/o tutores y otros miembros de la familia en la gestión y toma de decisiones” (p. 22). Es decir que estos órganos tienden a estar compuestos no solamente por los padres, sino también por docentes, directivos y otros miembros de las familias y de la comunidad en general.

 Los comités o consejos escolares tienen como función principal la participación de los padres en las tomas de decisiones tanto de las actividades curriculares como extracurriculares, el fomento de la comunicación efectiva, la promoción de actividades y programas de participación de los miembros de las familias, la representación de los intereses de las familias, el apoyo de los aprendizajes de los estudiantes en el hogar, entre otras (Bartau Rojas et al. 2019).

 Considerando las informaciones anteriores, el jueves los consejos escolares tienen un papel fundamental en la promoción de la participación de las familias y, por consecuencia, en la mejora del rendimiento escolar de los estudiantes, ya que, al poder facilitar su participación en las tomas de decisiones, la comunicación efectiva, el apoyo de los aprendizajes, entre otras, esto puede crear un entorno educativo más inclusivo y colaborativo.

 2.2.3 Participación activa de las familias en el proceso de enseñanza-aprendizaje

Aunque la participación activa de la familia en el proceso de enseñanza-aprendizaje es fundamental para el éxito académico de los estudiantes, existen diversos obstáculos que dificultan que los padres se involucren plenamente en la educación de sus hijos. Estos obstáculos pueden ser de índole estructural, social, emocional o incluso económica, y varían dependiendo del contexto familiar y cultural. Según Menam (2021)

La participación de las familias en los procesos escolares es el involucramiento directo y significativo de los padres y otros miembros de las familias en las actividades escolares con el objetivo de apoyar a sus hijos en el desarrollo tanto académico como personal, por tanto, esta tiene que ir más allá de la simple asistencia a reuniones o eventos escolares implica involucrarse directamente en el proceso de enseñanza aprendizaje de los estudiantes. (p.17)En relación a lo anterior se puede decir que en el contexto de la escuela profesor Salvador Padilla, la participación activa de las familias en los puede ser un factor fundamental para determinar académico, involucra las familias en estos procesos crear un entorno de aprendizaje colaborativo y enriquecedor lo cual beneficia los estudiantes de manera individual y puede fortalecer la comunidad educativa en su mediante el apoyo de los miembros de las familias.

 Para Lazo Martínez et al. (2024), la participación activa de los padres en el proceso de enseñanza y aprendizaje “es un componente esencial para el éxito educativo de los estudiantes". Al comprometerse y trabajar en equipo con la escuela los miembros de las familias pueden ayudar en la creación de un entorno educativo integral para sus hijos” (p.35).

 En otras palabras, el compromiso y la colaboración de los padres en la escuela pueden contribuir de manera significativa al aprendizaje de los estudiantes, creando un entorno de aprendizaje, apoyando el desarrollo integral de los alumnos y fomentando el compromiso y la colaboración entre los miembros de las familias y los centros educativos.

 2.2.3.1 Comunicación Regular con los Docentes

La comunicación regular de los miembros de las familias con los docentes puede considerarse como muy importante, pues esta puede ser la participación de las familias en las actividades escolares, por lo que es necesario implementar una serie de alternativas estratégicas que fomenten el compromiso entre los docentes y los pudientes padres.

 Asimismo, este es un proceso que se vuelve esencial, ya que puede orientar tanto al maestro como a los alumnos respecto a la importancia de la intencionalidad en el momento de cara a comenzar, considerando factores como el contexto, el momento adecuado y la manera más pertinente para las cosas de una manera efectiva y respetuosa.

 En este sentido, los centros educativos tienen la posibilidad de organizar espacios formativos, conferencias, talleres, charlas que promuevan la mejora constante de las competencias comunicativas entre todos los actores de la comunidad educativa para desarrollar procesos de aprendizajes más significativos para los estudiantes.

 Según lo planteado por Campozano Alcívar et al. (2024) la comunicación regular con los docentes “puede contribuir significativamente a sensibilizar sobre la necesidad de regular sus emociones, elegir el entorno adecuado para la conversación y adoptar un lenguaje amable y claro” (p.22). Es decir, que regularizar las emociones se convierte en un componente fundamental para una comunicación pedagógica efectiva, empática y constructiva.

 Asimismo, las escuelas tienen el deber de implementar estrategias efectivas que consoliden el rol de los docentes, dictadores del diálogo con las familias, que hay que considerar que esto requiere de un enfoque integral que no sólo se limita a informar sobre tales sesiones u otros temas propios de los docentes, sino que también se promueven la integración horizontal y la toma de decisiones compartida entre ellos y los padres.

 Un elemento importante a destacar en este proceso es la escucha efectiva, la cual tiene que convertirse en práctica fundamental tanto para los docentes como para los miembros de las familias. Desarrollar este tipo de habilidad implica prestar atención genuina y formular preguntas abiertas donde se puedan considerar las emociones de los demás, fomentando la comunicación conjunta y la resolución de problemas comunes.

 La comunicación regular con los docentes es un proceso que debe contemplar mecanismos de seguimiento individualizados para brindar apoyo a quienes presenten mayores dificultades, por lo que se hace necesario que los organismos responsables, como el Ministerio de Educación, diseñen estrategias de monitoreo y acompañamiento sistemáticos que fortalezcan la cultura mediada entre todos los actores educativos (Bernal et al. 2022).

 2.2.3.2 Apoyo en las tareas escolares

El modelo de Involucración Parental Epstein sugiere que la involucración de los padres en la educación de sus hijos es multidimensional e incluye la comunicación, la colaboración con la escuela y el apoyo en el hogar. Estos modelos enfatizan la importancia de la participación activa de los padres en el proceso educativo para promover el éxito académico (Mena-Hernández, 2024).

 En relación a lo anterior, se puede decir que este modelo, al poner énfasis en la importancia de la comunicación y el apoyo en el hogar por parte de los miembros de las familias, ofrece informaciones sólidas para entender cómo la participación de los padres puede promover el éxito académico de sus hijos. Por tanto, en el centro educativo, profesor Salvador Padilla, se tienen que considerar estos modelos en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

 Cabero Almenara y Palacios-Rodríguez (2021) indican que el apoyo de las familias en las tareas escolares “se refiere al acompañamiento sistemático que brindan a sus hijos generalmente fuera del horario escolar con el objetivo de reforzar los contenidos y actividades académicas desarrolladas por los maestros en los centros educativos” (p.12).

 Es decir que el apoyo de las familias puede influir positivamente en el rendimiento escolar de los estudiantes; esto no sólo refuerza el aprendizaje académico, sino también puede fortalecer el vínculo entre la escuela, los miembros de las familias y los estudiantes, creando un entorno más propicio para el éxito educativo de los niños.

 2.2.3.3 Participación de las familias en actividades escolares

La participación de los padres de familia en actividades escolares de sus hijos se puede hacer por medio de distintas formas, pero la más efectiva es creando lazos de conexiones, las cuales pueden ser mediante las relaciones oportunas, que se fundamentan en una vista funcional que no se trata de incentivar la figura de las familias, sino de estar preparados para integrarlos y a dialogar cuando las circunstancias así lo habilitan.

 Asimismo, las relaciones pueden ser convenientes, fundamentándose en una mirada estratégica, porque los maestros organizan sus actividades escolares y tienen que considerar que la presencia y la colaboración permanente a los miembros de las familias realizar un aporte para alcanzar los aprendizajes que han sido planificados y las relaciones requeridas, ya que la educación es una propuesta que apoya el desarrollo de los estudiantes en todos sus proyectos de vida (Ramírez García, 2021).

 Es decir que los miembros de las familias son las primeras personas en la formación de los estudiantes; en tanto, escuelas como la Profesor Salvado Padilla tienen que crear relaciones largas, fuertes y de apoyo mutuo para poder desarrollar procesos de enseñanza y aprendizajes integrales en donde se puedan desarrollar aprendizajes tanto cognitivos como emocionales. En este sentido, afirma Cejas (2018) que:

 Una gestión educativa funcional busca: a) El desarrollo de una cultura democrática, organizativa y eficiente que tenga responsabilidades definidas, con autoridades que motiven la participación y la comunicación de los actores de toda la comunidad educativa. b) Conducir las distintas acciones para el logro de metas y objetivos. c) lograr que cada miembro de la comunidad educativa pueda cumplir con sus funciones. d) evaluar todos los procesos y resultados del servicio educativo e identificar deficiencias, logros, y soluciones creativas que optimicen el quehacer educativo. (p. 225)

 Uno de los desafíos más difíciles para los centros educativos en lo que tiene que ver con la relación de los miembros de las familias con las escuelas es que los padres, madres o tutores dediquen el tiempo para participar en las actividades escolares de sus hijos, debido a que muchas familias tienen poco tiempo entre el trabajo y la educación de sus hijos (Muñoz y Arias 2020).

 Lo anterior permite inferir la importancia que tiene la participación de los miembros de las familias en las escuelas y las actividades curriculares. En la República Dominicana se han diseñado algunos programas llamados a integrar los padres en los procesos de aula, tales como la Asociación de Padres, Madres y Amigos de la Escuela (APMAE), Escuela de Padres, entre otros, que tienen el objetivo de integrar las familias en las escuelas y que apoyen a sus hijos fuera de estas.

  Santa Cruz (2018) dice que las actividades curriculares “son las que están incluidas en tu programa de estudios y son obligatorias para obtener tu título. Asimismo, las actividades extracurriculares son voluntarias y permiten explorar intereses y pasiones fuera del aula, complementando la formación académica” (p.18).

 En otras palabras, la participación de los miembros de las familias en actividades escolares es esenciales para la aplicación o prácticas académicas que se desarrollan en los centros educativos a los fines de que los estudiantes puedan alcanzar sus objetivos académicos y obtener aprendizajes que tengan significados para los estudiantes y que les permita la resolución de problemas y la aplicación sus vidas cotidianas en diversas situaciones que se les presenten.

 2.2.3.4 Fomento de la Lectura y el Aprendizaje en el Hogar

Leer un libro no sólo significa nuevos conocimientos, experiencias y una magnífica herencia; también la lectura, impulsada desde el hogar, puede permitir que los niños fortalezcan tanto su desarrollo cognitivo como emocional. La lectura en el hogar puede transmitir cultura, ciencia y literatura en los diferentes aspectos del ser humano. En este sentido, Rivera Díaz (2022) expresa que: 

 Para poner en acción la mente y sacar el máximo provecho a la inteligencia, no hay mejor aliada que la lectura. Leyendo se recibe valiosa información y conocimientos de todo tipo y se fomenta la cultura. Pero eso no es todo: fomentar la lectura es fomentar la creatividad, la participación activa y la imaginación en los niños, jóvenes y adultos. (párr. 1). En relación a lo anterior, se puede decir que la lectura en casa es tan importante ya que permite la adquisición de nuevos conocimientos, el desarrollo de la creatividad, la participación activa de los estudiantes, convirtiéndose en una estrategia fundamental para apoyarlo en el desarrollo educativo y personal de los niños, mejorando tanto su rendimiento académico como su desarrollo personal y fortaleciendo los vínculos familiares.

 Según Molina Gutiérrez y Rendón (2019), el fomento de la lectura y el aprendizaje en el hogar “hace referencia a las acciones y estrategias que los miembros de las familias implementan para promover y facilitar las prácticas de la heredera y el aprendizaje continuo dentro del entorno de su hogar” (p.22). Es decir, que el esfuerzo y la efectividad de los miembros de las familias en crear un ambiente que estimule el hábito de la lectura, el acceso a materiales educativos y la participación de los estudiantes en su propio aprendizaje puede crear en estos un aprendizaje significativo que les sirva para la vida.

 2.2.3.5 Involucramiento en la toma de decisiones escolares

Los miembros de las familias tienen un papel fundamental en el proceso de aprendizaje de los estudiantes; así pues, el desarrollo de estrategias pedagógicas que promuevan la planificación, ejecución y evaluación de los procesos de aprendizaje los cuales deben integrar acciones centradas en la investigación de la resolución de problemas, con el objetivo de poder promover la participación activa del estudiantado y de las familias en los procesos de la toma de decisiones dentro de la escuela.

 La manera para que los padres se involucren tiene que implicar la participación de todos los miembros, tanto de las familias como de las escuelas, y que trabajen en colaboración con los miembros del equipo de gestión con el objetivo de reconocer las problemáticas, indagar en sus causas y sus características para formular propuestas de solución y desarrollar procesos que respondan de manera efectiva las necesidades de los estudiantes.

 Coll y Colomina (2018), manifiestan que la toma de decisiones “es una parte importante dentro de la pedagogía, la cual promueve la participación activa de los estudiantes en su propio proceso de aprendizaje a través de la investigación y el trabajo en equipo para la resolución de problemas y la creación de productos” (p.65).  En otras palabras, involucrar a los miembros de las familias en las prácticas escolares refleja cómo los alumnos pueden ser agentes activos de su propio aprendizaje, convirtiendo este enfoque no sólo en uno de los mejores para la mejora de los resultados académicos, sino también para el desarrollo de habilidades para la vida.

  Fernández (2021) expresa que la toma de decisión de manera “requiere que las familias contribuyan en todas las actividades del centro lo cual constituye un componente fundamental del proceso de enseñanza aprendizaje, lo que implica un comportamiento activo de las familias en el proceso de enseñanza aprendizaje” (p.55). Con miras al fortalecimiento del aprendizaje estudiantil es fundamental que los padres se integren activamente en los procesos de toma de decisión escolar. Esta participación no sólo contribuye a la construcción de una cultura de participación educativa, sino que también favorece en la creación de un entorno de aprendizaje más inclusivo y contextualizado. Por lo que se requiere que también los alumnos se involucren.

 Según Garrido y Méndez (2019) expresan que las tomas de decisiones se pueden fomentar a través de “estrategias pedagógicas que fomenten el trabajo en equipo, la creatividad y la innovación, y que permitan a los estudiantes desarrollar habilidades mediante la participación de los miembros de la familia, el análisis y la resolución de problemas” (p.54).

 En otras palabras, la implementación de estrategias que fomenten el involucramiento de los padres en las tomas de decisiones se presenta desde una perspectiva educativa. La participación familiar en el ámbito escolar puede entenderse como una estrategia que fomenta el trabajo colaborativo, estimula el pensamiento creativo y además favorece la incorporación de un enfoque innovador.

 La participación de los miembros de la familia no sólo puede favorecer los procesos de aprendizaje, sino que también puede facilitar el desarrollo de habilidades de pensamiento crítico y analítico y competencias para poder resolver conflictos por parte del estudiantado. De esta manera, se puede propiciar un aprendizaje activo y contextualizado que responda a las necesidades y a las demandas de la educación actual.

 En este sentido, Zambrano (2020) sostiene que el comportamiento de las familias en las tomas de decisiones escolares “consiste en la planificación, ejecución y evaluación de las actividades por parte de los centros educativos, con el objetivo de desarrollar habilidades y competencias que les permitan a los estudiantes enfrentar situaciones complejas” (p. 45). A partir de esta concepción, la integración de los miembros de las familias en las tomas de decisiones puede ser interpretada como un enfoque que involucre la formulación, realización y valoración de diferentes proyectos en donde estén implicados los alumnos, con la finalidad de potenciar destrezas académicas y emocionales que les permitan enfrentar de forma efectiva los problemas de la vida cotidiana.

 2.2.3.6 Educación continua para padres

La educación continua de los padres en temas educativos de sus hijos tiene que ser el objetivo principal de los centros educativos; para lograr este propósito, se tienen que considerar muchos elementos que pueden determinar el éxito o no de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Uno de los aspectos más importantes para obtener buenos resultados académicos es el hecho de diseñar diversas estrategias como charlas, conferencias, talleres, entre otros. 

 Con relación a lo anterior, Guzmán Montero (2022) expresa que la formación de los padres se refiere a los “conocimientos que adquieran y que pueden ser positivos y beneficiosos para la enseñanza y el aprendizaje de los estudiantes, permitiendo instruir a una persona para su bienestar y el de los demás” (p.9). Este concepto se enfoca en resaltar que los procesos educativos para padres tienen que centrarse en temas pertinentes en donde puedan adquirir los conocimientos y competencias necesarias para apoyar a sus hijos a tener un buen desarrollo académico, lo cual se refleja en buenos resultados tanto en sus calificaciones como en sus aportes a la sociedad. Por otra parte, para que exista calidad en la educación continua de los padres, se tienen que dar algunos indicadores propios de esta; entre ellos, eficiencia y pertinencia de los contenidos, es decir que estén acordes con las necesidades y problemáticas comunes en las familias y buenos resultados de estos contenidos, lo cual se puede ver influenciado por una buena relación entre la escuela y las familias.

 2.2.3.7 Creación de una red de apoyo

Las redes de apoyo familiar o comunitarias también son un factor que limita la participación de los padres en la educación. En familias donde no existen abuelos, tíos u otros miembros que puedan ayudar con el cuidado de los niños o con las tareas escolares, los padres pueden sentirse abrumados y, por ende, menos dispuestos a involucrarse en la escuela.

 Las redes de apoyo entre padres pueden proporcionar a los miembros de las familias un sistema de recursos emocionales, informativos y prácticos, en este sentido, según Martínez (2023) sostiene que "la falta de redes de apoyo social puede hacer que los padres se sientan aislados y estresados, lo que reduce su capacidad de participación activa en la vida escolar de sus hijos" (p. 198). Es decir que la falta de apoyo entre los padres puede tener un efecto perjudicial en la capacidad de estos para participar activamente en las actividades escolares, ya que esto puede crear diversos problemas, los cuales requieren un informe multifactorial que incluya el desarrollo de redes de apoyo, la provisión de recursos educativos, entre otros elementos, para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje de los estudiantes.

 Una red de apoyo de padres se refiere a las personas que pueden ofrecerle apoyo emocional y práctico. Es bueno que los padres sepan que todos necesitan apoyo en algún momento, y que está bien pedirla cuando es necesario, esto le puede ayudar a los miembros de las familias a acercarse a otros cuando necesite apoyo, (Patino, 2021).

 2.2.4 Interacción familia-docentes e incidencia en el rendimiento escolar

La interacción positiva y el apoyo en el hogar y en la escuela pueden ser factores cruciales para el desarrollo académico y personal de los estudiantes, ya que esto puede tener un impacto significativo en los procesos de enseñanza-aprendizaje, debido a que están relacionados con la comunicación efectiva, la participación de los padres, el apoyo al aprendizaje de los estudiantes y la creación de un entorno educativo acorde con sus necesidades, entre otros beneficios.

 La integración entre los miembros de las familias y los docentes puede incidir de manera determinante en el rendimiento académico de los estudiantes, pues esta hace referencia a la comunicación, colaboración y apoyo entre los padres, madres y/o tutores de los estudiantes y los profesores y demás personal del centro educativo. Esta relación es fundamental para el desarrollo educativo y emocional de los alumnos (Delgado, 2019).

 En relación a lo anterior, se puede decir que la integración entre familia y docentes es un elemento fundamental para el desarrollo de competencias académicas en los estudiantes. Al analizar y aplicar estrategias que fomenten la participación de los miembros de las familias, estas se pueden ver involucradas en todos los procesos que se desarrollan en el centro educativo.

 2.2.4.1 Retroalimentación académica

La retroalimentación académica depende de varios elementos; entre ellos, que esta tiene que ser bien detallada y enfocada en temas concretos para trabajar a los estudiantes, tiene que hacerse en un momento oportuno para que tenga efectos positivos en la tarea realizada, el docente debe de hacerla de una forma positiva, equilibrada y orientada a la resolución del problema que presente el estudiante.

 Según Cáceres (2021), la retroalimentación académica “es un procedimiento fundamental en los procesos educativos; esta consiste en ofrecer informaciones específicas, claras y constructivas a los alumnos sobre su desempeño académico en las diversas tareas desarrolladas en las prácticas educativas” (p.11).

 Es decir que, en la retroalimentación académica de los estudiantes, cuando se implementa de manera efectiva, puede tener un impacto significativo en el aprendizaje y desarrollo académico de estos, ya que al centrarse en indicadores que estos no tienen dominio, el maestro puede utilizar estrategias para poder lograr los objetivos académicos con esos alumnos.

 La retroalimentación entendida como diálogo, derivada de los lineamientos propuestos por Sadler (2020), es definida como “la comunicación entre docentes y estudiantes después de la evaluación de una tarea basada en criterios; las especificaciones de la tarea permiten orientarlos sobre la producción requerida, a modo de instrucción o información de cómo se evaluará el trabajo” (p.155).

 Es decir que estas tienen que hacerse en conjunto con los estudiantes, donde estos pueden planificar, retroalimentarse y ejecutar los diferentes pasos para obtener una mejora en sus aprendizajes. En este sentido, esas tienen que hacerse de manera crítica, para que sean constructivas y no deben de utilizarse estas críticas en su contra en una evaluación final de los estudiantes.

  Según Quezada Cáceres y Salinas Tapia (2021), la retroalimentación académica “es una herramienta poderosa para mejorar el aprendizaje y el rendimiento de los estudiantes". Cuando se hace correctamente, puede motivar a los estudiantes, ayudarles a desarrollar habilidades críticas y fomentar una cultura de mejora continua” (p.26). En otras palabras, la retroalimentación propuesta por los maestros y negociada por los estudiantes es una estrategia integral que puede transformar el proceso de enseñanza-aprendizaje, haciendo que los estudiantes se sientan capacitados, motivados y comprometidos con su propio aprendizaje.

 Tamayo Mendoza et al. (2023) indican que la retroalimentación forma parte del “entorno educativo”, y los estudiantes pueden ver las críticas como algo positivo, entendiendo que el aprendizaje ocurre con la práctica. Partiendo de esta cultura, la retroalimentación permite que el aula rescate y valore las sugerencias para la mejora” (p.29).

 2.2.4.1 Tipos de estructura familiar y su influencia en la participación escolar

La estructura familiar es uno de los factores clave que influye en el comportamiento, las expectativas y el compromiso de los padres con la educación de sus hijos. Existen diversos tipos de estructuras familiares, y cada una tiene características propias que pueden impactar el involucramiento de los padres en el proceso educativo. A continuación, se describen los principales tipos de estructura familiar y su posible influencia en la participación escolar.

 La familia nuclear está compuesta por dos padres (un padre y una madre) y sus hijos biológicos o adoptivos. Este es el tipo de estructura familiar más común en muchas sociedades occidentales y tradicionalmente se asocia con una distribución más equilibrada de las responsabilidades familiares y educativas.

 En una familia nuclear, los padres suelen estar más involucrados en las decisiones relacionadas con la educación de sus hijos, ya que ambos miembros de la pareja generalmente comparten la responsabilidad del cuidado y la educación de los niños. Según García (2022), "en las familias nucleares, el nivel de participación educativa es más alto, debido a la cooperación entre los padres en el seguimiento de las actividades escolares y la creación de un ambiente adecuado para el aprendizaje" (p. 105).

 La familia monoparental está formada por uno de los padres (madre o padre) y sus hijos. Este tipo de familia puede surgir debido a diversas razones, como divorcio, separación, muerte de uno de los progenitores, o decisiones conscientes de ser madre o padre soltero. Las familias monoparentales enfrentan desafíos adicionales en comparación con las familias nucleares, como la sobrecarga de responsabilidades y la falta de apoyo emocional y financiero.

 La participación de los padres en la educación de los hijos puede verse afectada en este tipo de estructura familiar debido a la falta de recursos económicos o la limitación de tiempo para involucrarse activamente en la escuela. Según López (2021), "la familia monoparental, al ser encabezada por un solo adulto, enfrenta mayores dificultades para participar plenamente en las actividades escolares de los niños, debido a la carga de trabajo y la falta de apoyo" (p.34).

 A pesar de estos desafíos, muchos padres solteros buscan compensar la ausencia de la otra figura parental a través de un fuerte involucramiento emocional y apoyo educativo. Asimismo, la familia extensa incluye a los padres, hijos y otros miembros de la familia, como abuelos, tíos, tías, primos, etc., que viven en el mismo hogar o mantienen una relación cercana y activa. Este tipo de estructura familiar es común en muchas culturas y puede proporcionar un fuerte sistema de apoyo emocional y práctico.

 La participación de los miembros de la familia extensa en la educación de los niños suele ser más activa, ya que existen más personas que pueden colaborar en el seguimiento académico y el desarrollo de los niños. Además, la presencia de los abuelos, por ejemplo, puede aportar una perspectiva adicional en el cuidado y la orientación educativa.

 Según Sánchez (2020), "la familia extensa facilita el apoyo emocional y práctico en la educación, ya que hay más adultos disponibles para ayudar en las tareas y actividades escolares" (párr. 5). Sin embargo, también pueden surgir conflictos generacionales que afectan la comunicación y colaboración entre los diferentes miembros de la familia.

 Las familias reconstituidas pueden enfrentar dificultades relacionadas con la integración de los hijos de diferentes relaciones y la adaptación de los padres a nuevas dinámicas familiares. Esta situación puede afectar la participación activa de los padres en la educación de los hijos, especialmente si hay problemas de cohesión familiar o falta de acuerdo sobre las expectativas educativas.

 Torres (2022) explica que "en las familias reconstituidas, el involucramiento educativo puede verse afectado por las tensiones emocionales y las diferencias en las expectativas entre los miembros de la familia" (p.32). de igual forma, la familia homoparental está conformada por una pareja del mismo sexo que cría a uno o más hijos. Aunque este tipo de familia enfrenta obstáculos sociales relacionados con prejuicios y discriminación, las investigaciones han mostrado que, en términos de participación educativa, no existen diferencias significativas en el involucramiento de los padres en comparación con las familias heteroparentales.

 En familias homoparentales, la participación en la educación de los hijos puede ser similar a la de otras familias, ya que ambas figuras parentales están igualmente involucradas en las decisiones educativas. No obstante, las barreras sociales y culturales pueden influir en la percepción de la familia ante la escuela.

 Fernández (2023) señala que "la estructura familiar homoparental, aunque puede enfrentarse a prejuicios sociales, demuestra un compromiso significativo con la educación de los niños, similar al de otras estructuras familiares" (p. 109). La familia de acogida es aquella que proporciona un hogar temporal a niños que no pueden vivir con sus familias biológicas debido a situaciones de abuso, negligencia u otros factores.

 Sin embargo, el compromiso de las familias de acogida con la educación de los niños suele ser muy alto, ya que buscan proporcionarles un entorno seguro y estimulante. Según Martínez (2021), "las familias de acogida, a pesar de los desafíos emocionales y sociales, tienden a involucrarse profundamente en el bienestar académico y social de los niños, brindándoles el apoyo necesario para superar las dificultades previas" (p. 118).

 2.2.4.2 Ajustes pedagógicos

Los ajustes curriculares son esenciales para la formación de un entorno educativo efectivo y equitativo para todos los estudiantes, siempre y cuando los docentes respondan mediante estos a la diversidad presente en el aula y que aseguren que cada estudiante tenga la misma oportunidad para alcanzar su máxima potencialidad académica.

 Los ajustes curriculares pueden mejorar las necesidades académicas de los estudiantes y garantizar su acceso a la educación y promover su aprendizaje de una forma significativa. Pamplona-Raigosa et al. (2019) manifiestan que los ajustes curriculares son adaptaciones o modificaciones que realizan los docentes en las actividades, metodologías, recursos, estrategias y evaluaciones para responder a las diversas necesidades de los alumnos” (p.33). Es decir, que pueden asegurar que los estudiantes con necesidades específicas puedan participar plenamente en los procesos de clase, pues tienen como objetivo mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje, garantizando que todos los estudiantes tengan las mismas oportunidades de aprendizaje. Según Palacios-García (2024) los ajustes pedagógicos tienen como objetivo:

Brindar a los estudiantes con necesidades especiales el apoyo y las herramientas necesarias para acceder al currículo general y lograr los objetivos establecidos. Es importante destacar que la implementación de estas adaptaciones debe ser individualizada y personalizada, teniendo en cuenta las características y necesidades únicas de cada estudiante. (p. 21). Se puede decirlos ajustes pedagógicos son fundamentales para crear un ambiente educativo inclusivo, efectivo y afectivo beneficiando a todos los estudiantes mediante el enriquecimiento de un ambiente de aprendizaje donde se promueva una cultura de diversidad, de respeto y de apoyo mutuo tanto por parte de los docentes como por parte de los mismos estudiantes promoviendo un aprendizaje colaborativo.

 2.2.4.3 Confianza mutua en el vínculo educativo

La confianza mutua en el vínculo educativo puede estar influenciada por el apoyo y la responsabilidad de la familia, lo que sugiere que el apoyo familiar puede aumentar la confianza de los estudiantes en sus habilidades académicas, mejorando así su rendimiento escolar (Rossi et al., 2020). La confianza entre la escuela y los miembros de las familias está sujeta a la relación positiva con los docentes y también puede ser una oportunidad para mejorar la participación de esta en las actividades académicas de los estudiantes. Algunos padres pueden sentir que sus esfuerzos no serán valorados por la escuela o que sus opiniones no son tomadas en cuenta por los maestros. Esta situación anterior se puede corregir y evitar que se puedan prevenir experiencias negativas con el sistema educativo.

 En toda actividad humana la confianza entre sus miembros es fundamental, especialmente cuando se trata de asegurar el futuro de alguno de ellos. Según Torres (2022), "la confianza de los padres puede influir en la falta o no de una relación colaborativa entre los padres y los maestros, lo que puede generar desinterés o apatía por parte de los padres, lo que afecta negativamente su participación en la educación de sus hijos" (p. 74). En otras palabras, la confianza entre los padres y la escuela puede convertirse en un desafío por diversas razones; por tanto, debe lograrse por medio de una comunicación abierta, demostrando el profesionalismo por parte de los docentes y cuidando que el proceso de enseñanza siempre se adecúe a la calidad, además de brindando la oportunidad para que los padres se involucren de manera significativa en la educación de sus hijos.

 Conejeros et al. (2021) afirman que la confianza “es fundamental en la relación con los estudiantes: sin ella, no se tiene acceso a su mundo. La confianza genera compromiso mutuo, respeto y credibilidad; solo a través de ella y del afecto es posible llegar a conocer a los estudiantes” (p. 55). Es decir que la confianza es un pilar fundamental en cualquier relación educativa, especialmente en la que se establece entre educadores y estudiantes.

 2.2.4.4 Resolución de conflictos escolares

Las controversias, problemas y tensiones en los salones de clase son situaciones que pueden afectar el desarrollo del proceso de enseñanza y aprendizaje y la buena convivencia entre los estudiantes; es por ello que los docentes tienen que contar con diversas herramientas y estrategias que le permitan la resolución de estos conflictos mediante una disciplina positiva.

 En este sentido, la resolución de conflictos en el ámbito escolar tiene que ver con las estrategias técnicas pedagógicas, sociales y psicológicas, que se aplican en los diversos procesos escolares con el objetivo de abordar, identificar y transformar las situaciones de conflictos en el contexto educativo, ya sea entre estudiantes u otro miembro de la población educativa (Universidad Europea en Colombia, 2024).

 En otras palabras, la resolución de conflictos en el ámbito escolar requiere de un enfoque integral en donde se combinen estrategias y técnicas pedagógicas para abordar las situaciones que se presenten. De acuerdo al éxito de estas puede existir un impacto positivo o negativo tanto en la integración de los padres en los centros educativos como en el desarrollo académico de los estudiantes.

 Según Tekman Education  (2023) la resolución de conflictos en el ámbito escolar “se refiere a las estrategias y habilidades que se enseñan y aplican para manejar y resolver desacuerdos y disputas de manera pacífica entre estudiantes, profesores y personal escolar” (p.22). Es decir que esto no es solo responsabilidad de los estudiantes, sino que involucra a todos los miembros de la comunidad escolar, incluyendo profesores, administradores y personal de apoyo.

 La resolución de conflicto en el ámbito escolar es un proceso que tiene que desarrollarse de manera integral, en donde se enseñen y apliquen diversas estrategias para enfrentar y manejar de manera resiliencia las diferentes maneras pacíficas y constructivas para abordar los conflictos actuales de los estudiantes y prepararlo para los conflictos futuros.

 2.2.4.5 Seguimiento familiar a planes individuales escolares

El seguimiento familiar de los planes individuales escolares de los estudiantes tiene que basarse en procedimientos sistemáticos, mediante los cuales las familias deben estar integradas, mediante la supervisión, acompañamiento y colaboración efectiva en la implementación y evaluación de estos planes educativos, los cuales tienen que ser diseñados partiendo de las necesidades individuales de los estudiantes.

 Según Padrón (2019), para que los planes individuales escolares sean funcionales, “se requiere que los docentes consideren el desarrollo académico, emocional, físico de los estudiantes para permitir que se complementen las actividades curriculares o del programa principal” (p. 21). Es decir, que este tipo de planes viene a reforzar los indicadores de logros propuestos por el currículo general para cada grado y para cada estudiante.

 García y López (2019) afirman que “la colaboración efectiva entre familia y escuela puede incidir directamente en la mejora del desempeño académico y socio-nacional de los estudiantes mediante la aplicación efectiva de los planes escolares individualizados” (p.137). Considerando lo anterior, se puede decir que el fortalecimiento de las relaciones entre las familias en las escuelas puede crear una cultura escolar basada en valores y con responsabilidad entre todos los actores del proceso educativo.

  Desde una perspectiva psicológica y pedagógica, la familia tiene un rol determinante en la supervisión de los planes individualizados desarrollados por los docentes para aplicarlos a estudiantes con necesidades. De esta manera, se puede crear un ambiente de colaboración y un entorno de aprendizaje coherente y estructurado, pues la participación de los miembros de las familias en los procesos educativos es indispensable para el éxito de políticas de inclusión (Muñoz-Tique y Cárcamo-Vázquez, 2022). Es decir, promover el seguimiento de los padres a las planificaciones y programas desarrollados por los docentes puede contribuir a la equidad y al reconocimiento de la diversidad de aprendizaje, garantizando el derecho de los estudiantes a una educación de calidad establecida en el sistema educativo.

 Tal razón, analizar la participación de la familia en el rendimiento escolar de los puede contribuir a que los estudiantes del segundo ciclo del nivel primario, Escuela Profesor Salvador Padilla, puedan superar las dificultades que presenten en cuanto a su desarrollo académico, mediante el seguimiento efectivo de toda la comunidad educativa, incluyendo específicamente a los padres y los docentes.

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